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Entrevista a Phil Cooke

PhilCooke_insPhil Cooke es una rareza: es un productor de películas de Hollywood que cuenta con un doctorado en teología. Es el hombre al que las organizaciones, iglesias y denominaciones cristianas acuden para que les ayude a involucrarse con la cultura posmoderna. Cooke, productor ejecutivo de la película de Hillsong United titulada: “Let Hope Rise” [Que surja la esperanza] participó el año pasado en el Simposio de Medios de Comunicación del Territorio Este precisamente cuando se estrenaba el documental. Él se tomó unos minutos para conversar con SAConnects (la publicación).

¿Están los cristianos abordando la cultura de hoy de la mejor manera? Pienso que sí. Estamos mejorando. En realidad, he visto un enorme cambio en la última década. Veo más organizaciones que en verdad entienden lo que está en juego. Cuando asisto a conferencias como esta, veo lo extraordinario que son los videos producidos por las divisiones del Ejército de Salvación. Algunos son maravillosos. Pienso que los cristianos están ‘al corriente’. Entienden las cosas mucho mejor. Eso me emociona. Estoy viendo señales positivas.

¿Cómo lo está haciendo el Ejército de Salvación en esa área? Lo que he visto aquí en el Territorio Este es fantástico. Su estudio de producción es simplemente magnífico. Puedo ver que están haciendo un trabajo estupendo. El Territorio Oeste cuenta con Salvation Army Vision Network, en el que he participado. El Territorio Sur produce programas como “Salvation Army Today” [El Ejército de Salvación Hoy]. Además, estuvimos en el sesquicentenario en Londres… y allí trabajamos con los medios de comunicación. Transmitimos en vivo, realizamos programas en las redes sociales las 24/7. Cada vez que voy a los eventos del Ejército de Salvación veo el notable trabajo que están realizando”.

¿Cuáles son algunos de los errores que como cristianos cometemos al tratar de abordar esta cultura? Diría que son varios. Me parece que el mayor de ellos es que estamos comprensiblemente frustrados ante el hecho de que ya no vemos a nuestro alrededor las señales de una cultura cristiana dominante. Cuando yo era niño, era perfectamente normal orar en las escuelas. El matrimonio era entre un hombre y una mujer, algo incuestionable. El aborto era innombrable. Era contrario a la ley. En el breve lapso de nuestra vida, hemos visto muchas cosas completamente alteradas. A veces observamos a nuestro alrededor y nos preguntamos: ¿qué pasó con el mundo? Pienso que el problema estriba en que muchas veces reaccionamos movidos por la rabia y la frustración. Y aun cuando entiendo perfectamente que reaccionemos así, nadie va a cambiar por el solo hecho de que te enojes con la persona. Nadie cambia porque le grites. Debemos reflexionar sobre lo que tenemos que hacer para abordar la cultura de hoy de una manera diferente y es justamente en eso que el trabajo del Ejército de Salvación ha sido excepcional, pues las hechos hablan más fuerte que las palabras. Un amplio segmento de la comunidad cristiana en Estados Unidos habla mucho, dan muchos discursos, predican mucho, pero a la hora de la verdad no es mucho lo que hacen. Pienso que el Ejército de Salvación lidera haciendo cosas y eso es lo que capta la atención de la cultura. Puede que no seas cristiano, que no te guste el cristianismo, que seas un ateo furibundo, pero jamás vas a poder negar la obra y el impacto que ejerce el Ejército de Salvación. Pienso que eso es lo que realmente capta la atención de la gente que vive en medio de la cultura de hoy y las hace interesarse en escuchar nuestro mensaje.

¿Tienes algunas ideas en cuanto a cómo podríamos mejorar lo que hacemos? Diría que tenemos que aprender a hablar el idioma de la cultura. Muchos de los que formamos la cultura cristiana de hoy no estamos al día e incluso estamos ya algo anticuados. No entendemos realmente lo que hace funcionar a la cultura que nos rodea. Soy un gran defensor del estudio de la cultura actual. Veo televisión, voy al cine, analizo lo que está ocurriendo en línea y en el espacio digital. Pienso que para que podamos ser efectivos, tenemos que hablar el idioma, el lenguaje del mundo de hoy. También pienso que la creatividad cuenta. Si vas a Hollywood, la creatividad es la moneda de cambio de esa cultura. La creatividad es lo que realmente impulsa a esa industria. Pienso que la generación actual es tremendamente creativa. Cuando observas a los mileniales puedes ver que es la generación más visual que este país haya conocido. Tenemos que aprender a usar la creatividad y aprovechar el fenómeno visual de nuestra cultura para comunicar el mensaje. Cosas como esas son absolutamente importantes a la hora de abordar con eficacia la cultura en que vivimos.

¿Cuáles son algunas de las fortalezas que podemos consolidar en la comunidad cristiana cuando se trata de abordar esta cultura en que vivimos? Dietrich Bonhoeffer tenía un dicho: “Tu vida como cristiano debe hacer que los no creyentes se cuestionen su falta de fe en Dios”. Creo que como cristianos tenemos que reflexionar sobre cómo son notoriamente distintas nuestras vidas de la de los demás. Hace unos días leí una estadística según la cual el 76 por ciento de los ciudadanos de Estados Unidos no conoce los nombres de sus vecinos. Ahí tienes un ministerio, sólo pasearte por tu vecindario, encontrarte con los residentes y llegar a conocerlos. Organiza una fiesta vecinal y vuelve a celebrarla de manera periódica. Pequeñas cosas como esa son las que podemos hacer. Y ejercen un impacto excepcional en las personas que nos rodean. Cuando miro personas que profesan la fe cristiana, y me incluyo, me pregunto si realmente he estado viviendo de un modo que sea distinto a los demás. La verdad es que si llevamos una vida abundante en Cristo, nuestra vida debe reflejar eso. Debe ser notoriamente diferente de la de las otras personas y debe llevar a que la gente se cuestione por esa diferencia y empiece a hacer preguntas. La clave en la que debemos insistir es que necesitamos empezar a tener vidas que sean distintas a las de la que vive el común de la gente. Me parece que eso es tremendamente importante.

Hace poco asististe en Hollywood a una reunión de varias compañías de vanguardia en el rubro de los medios de comunicación. ¿Qué sacaste en claro de esa reunión? Una de las cosas es que las compañías digitales en el mundo secular —Google, YouTube y empresas de ese tipo— trabajan todos los días para averiguar cuál es la mejor manera de interesar a la gente que los rodea. La atención es la nueva clave en ese mundo. Y tiene que ver con captar la atención de la gente. Pensamos que por el hecho de compartir un gran mensaje merecemos la atención de la gente. Asumimos que, puesto que realizamos una gran obra, amamos a las personas y compartimos el Evangelio, esas personas debieran escucharnos, pero vivimos en una cultura en la que ese no es el caso. Tenemos que empezar de nuevo desde cero y entender que debemos ganarnos el derecho a ser escuchados. A estas compañías digitales les ha ido bien últimamente porque están muy enfocadas en cómo captar la atención de la cultura. Si pretendemos compartir el Evangelio y cambiar la percepción que la gente tiene de lo que somos, lo primero que debemos hacer es captar su atención. Una de las maneras de hacer eso es a través de nuestros actos: hacer el bien. Hacer el bien lo mejor posible, por decirlo de esa manera. Pienso que hacer ese tipo de actos en verdad logra captar la atención de la gente. Vivir una vida excepcional es algo que capta la atención de la gente. Pienso que si nos enfocamos en hacer eso todavía más, lograremos ejercer un impacto real entre la gente. La verdad es que la comunidad cristiana está mucho más adelantada en este aspecto que la industria de Hollywood. Estamos vendiendo el mayor y mejor producto que existe. Tenemos la mejor de todas las posibles relaciones: una relación con Dios. Sabemos lo que se necesita para unir a la gente y transformar las vidas de las personas.  Es sólo cosa de poner en práctica lo que Dios nos llama a hacer.

¿Qué películas cristianas están haciéndolo bien en cuanto a alcanzar a esta cultura? La empresa de investigación Barna Research realizó unos estudios muy interesantes sobre el efecto que tuvo en la sociedad la famosa película “La Pasión de Cristo”, de Mel Gibson. Los resultados arrojaron que menos del 1% de los que la vieron —que fueron millones de personas— se sintieron movidos a aceptar a Cristo a raíz de esa experiencia. Y es quizás la película más explícita que existe sobre el Evangelio. Si fueron tan pocas las personas que aceptaron a Cristo tras ver una película de ese nivel, que es tan clara, eso me dice que las películas tal vez no sean el mejor medio para dirigir a la gente a Dios. Creo que el poder de las películas, el poder de los videos, el poder de los cortos de cine está cambiando la manera en que las personas piensan. Puede que no logren acercar a las personas a Cristo, pero yo desearía que mi película, mi film o mi corto de video al menos hicieran pensar a la gente de una forma distinta. Me gustaría que tras ver una película mía pensaran: “¿Sabes?, nunca lo había entendido de ese modo; quizás debiera indagar un poco más al respecto”. En lo que se refiere a nuestro film sobre Hillsong, “Let Hope Rise”, lo que quería era crear una película a la que pudieras llevar a un no creyente y no sentir vergüenza de haberlo hecho. Aun cuando no les gusten los elementos cristianos, quedarían impresionados con la música. Mi intención era que salieran de la película pensando: “Si eso es lo que ocurre en el interior de una iglesia, entonces debiera informarme un poco más. Quizás sea algo que esté hecho para mí”. La película “Sully” logra algo parecido. Es una película sobre heroísmo, sobre los extremos a los que las personas están dispuestas a llegar para ayudar a los demás; es sobre el ejercicio de la caridad para con los demás; es simple y llanamente sobre las cualidades excepcionales que se deben celebrar en los Estados Unidos ahora mismo.

por Robert Mitchell

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