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Encuentros gratos en Bensonhurst

Un Cuerpo del Ejército de Salvación muy especial parece oculto a plena vista en medio de la agitada Avenida 18 del barrio Bensonhurst en Brooklyn, Nueva York.

The former corps in Chinatown.

The former corps in Chinatown.

La vistosa entrada, además de la música que invade la calle, invita a los transeúntes a detenerse y a echar un vistazo al interior. El Centro Comunitario del Cuerpo de Bensonhurst es un punto de encuentro en el que oriundos de China de edad avanzada cantan karaoke, bailan, hacen ejercicio, se sientan, juegan pimpón o bádminton, leen o simplemente descansan viendo televisión.

Muchas personas de edad avanzada del vecindario ven este centro comunitario como un lugar al cual acudir. Unas 200 personas van cada día para almorzar y encontrarse con amigos.

“Vienen de todas partes de Brooklyn”, dice la Mayora Maureen Ki. “Se ven muchos chinos en estas calles”.

Se da inicio a la obra

Hace tres años, los Mayores Maureen y Ricky Ki inauguraron el centro comunitario en un antiguo comedor de 3 pisos y 3.500 metros cuadrados de superficie.

No es la primera vez que estos oficiales, provenientes de familias cristianas de Hong Kong, han sido pioneros. En 1995, los Ki inauguraron el primer Cuerpo del Ejército de Salvación en Chinatown.

Seniors line up for a Chinese New Year dinner with The Salvation Army.

Seniors line up for a Chinese New Year dinner with The Salvation Army.

“El primer año que estuvimos en Chinatown, trabajamos en la esquina de una calle”, cuenta el Mayor Ricky. “No teníamos oficina. Y el trabajo no era fácil”.

Los Ki, que han sido oficiales por más de 38 años, escucharon que los miembros de la comunidad decían que lo que más se necesitaba en Chinatown era un centro para personas de edad avanzada.

“Había muchas personas de la tercera edad en Chinatown”, comenta Ricky. “Ya estaban jubiladas, no tenían adónde ir y no contaban con nadie que les ayudara”.

Los Ki alquilaron un sótano pequeño hasta que el Ejército de Salvación refaccionó y readaptó un edificio de apartamentos de 10 pisos para personas de bajos ingresos en Bowery, en el Bajo Manhattan. En 1999, los Ki inauguraron un centro comunitario y una iglesia similar a la que dirigen ahora en Bensonhurst.

Recuerdos gratos de Chinatown

“Construimos nuestra iglesia poco a poco”, cuenta Ricky. “Se suponía que la mudanza iba a ser temporal, pero la ‘temporada’ duró 15 años”.

Al principio, los Ki se las arreglaron con dos pisos, pero al cabo de cinco años, necesitaron usar el espacio del tercero para los programas que realizaban. El edificio se convirtió en una torre de compasión y en un símbolo de esperanza para los necesitados.

Some popular activities at the center are dancing, exercising with swords, and Ping–Pong.

Some popular activities at the center are dancing, exercising with swords, and Ping–Pong.

Por muchos años, las cosas iban bien en Chinatown, dicen los Ki. Para el Año Nuevo chino, el Ejército de Salvación realizó una fiesta a la que asistieron 1.000 personas del vecindario.

En 2005, los Ki regresaron a Hong Kong para asumir las responsabilidades de un nuevo nombramiento en esa ciudad. Sus dos hijos se quedaron en Nueva York. En 2011, los Ki regresaron a Nueva York y al poco tiempo se enteraron de que el Ejército quería vender el edificio y trasladar sus operaciones a Brooklyn.

El traslado en 2014 fue una bendición ambigua para los Ki. Por un lado, dejaron atrás a algunas personas en Chinatown mientras que, por el otro, muchos se mudaron del Bajo Manhattan para ir a vivir en viviendas más baratas en Brooklyn.

Hay que tener fe

“Nos molestó haber perdido a tantas personas”, cuenta el Mayor Ricky. “Oré al Señor y le pedí, por fe, que nos abriera puertas. Cuando estas se abrieron en la Avenida 18, muchas personas entraron”.

seniormoments_4Los Ki notaron que en la comunidad había un gran número de personas de edad avanzada procedentes de China, por lo que decidieron iniciar un centro comunitario, el cual abre sus puertas cada día de la semana de 9 de la mañana a 4 de la tarde.

“Vimos que había mucha gente de la tercera edad y otras personas que necesitaban apoyo”, dice el Mayor Ricky, “y eso nos movió a inaugurar el centro para personas de edad avanzada.

“Y ha sido algo muy bueno, ¡alabado sea el Señor! Vinimos aquí por fe y empezamos la obra”.

El Cuerpo y el centro comunitario incluyen servicios sociales, una capilla y un laboratorio de computación. Algunas personas bailan en el segundo piso mientras otras juegan bádminton.

Necesidad atendida

Alcanzar a la gente de edad avanzada encaja en el plan de los Comisionados William A. y G. Lorraine Bamford, líderes territoriales, quienes indicaron la importancia de ministrar a esas personas.

“La población de individuos de edad avanzada está creciendo, especialmente entre los chinos”, explica el Mayor Ricky. “Ellos han trabajado muchos años y a estas alturas de sus vidas ya se han jubilado. Están viejos y necesitan ayuda”.

Ki dice que muchas veces no saben hablar inglés y algunos de ellos se deprimen porque no tienen familiares ni amigos que los apoyen.

“Día tras día, se esconden en sus casas o cuidan a sus nietos”, cuenta el Mayor Ricky. “Ahora pueden venir al centro. Ver a sus amigos, jugar pimpón, hacen ejercicio, cantar y, sobre todo, recibir ayuda”.

Se trata de compañerismo

Kelly Kong, administradora del centro comunitario y soldada adulta del Cuerpo, dice que allí se ayuda a las personas de la tercera edad para que se conecten y establezcan amistades.

Para las personas de edad avanzada que cuidan a sus nietos durante el día, el centro es un descanso muy acogido a lo largo del año escolar.

seniormoments_5“El centro provee actividades que les ayudan a pensar en otras cosas”, dice Kong. “Los alienta a ser más extrovertidos”.

Aiming Liu, una señora de la tercera edad, residente del vecindario, viene al centro todos los días a jugar pimpón. Además, participa una vez a la semana en un grupo que se dedica a cantar himnos cristianos.

“Venir aquí me hace feliz”, dice. “Hay muchas personas, es un ambiente muy alegre”.

La señora, Hua Chang Zhu, y su marido, Pei Juan Yu, también son residentes de Bensonhurst. Ella practica el Tai chi, mientras Yu prefiere usar los equipos y las máquinas de ejercicio.

Un lugar alegre

“El centro es un lugar para sentirnos felices y, cuando te sientes feliz, tu vida es más larga”, señala Yu.

Chung Tsang es otro que juega pimpón y ajedrez, canta karaoke y toma clases de inglés.

“La gente y el personal de aquí son muy agradables”, dice. “Me siento bienvenido”.

Seniors enjoy a lunch each day.

Seniors enjoy a lunch each day.

Entre el personal se encuentra Tunyee So, de 92 años de edad, un voluntario del antiguo Cuerpo de Chinatown que viaja todos los días desde Manhattan para ayudar a servir el almuerzo y para atender cualquier necesidad que se pueda presentar.

“Estoy jubilado y no tengo mucho que hacer. Así que vengo aquí y ayudo lo que puedo”, explica.

Otro voluntario, George Ham, dice que su fe es la fuerza que lo mueve.

“Soy cristiano, de modo que trato de ver en qué puedo ser de ayuda a los demás”, comenta.

Jesús es paz

Cada domingo, en el servicio de adoración matutino, unas 100 personas —entre ellas muchas de la tercera edad—, llenan la capilla.

Maureen dice que, una vez que los residentes del vecindario se enteraron de que el Ejército de Salvación era una iglesia, acudieron a pie o en bus a las reuniones dominicales.

“Cuando vinimos por primera vez, repartimos tratados del Evangelio. Ellos los tomaron y los leyeron”, cuenta Maureen. “Queremos que más personas crean en Cristo. La gente está conociendo cada vez más a Jesucristo. Estoy segura de eso”.

Maureen dice que la mayoría de los chinos no tienen una tradición religiosa o son budistas nominales.

“Ellos no adoran a Buda”, explica Maureen. “Sólo lo siguen para sentir paz”.

El único Dios verdadero

“Cuando expresan que han hallado paz y felicidad en el centro, les digo: ‘Eso es porque Dios los ha estado buscando’. Así que les enseñamos de Cristo en su propio idioma”.

Tunyee So helps to distribute meals.

Tunyee So helps to distribute meals.

El Mayor Ricky dice que los residentes chinos de Bensonhurst reconocen a Cristo como un “Dios occidental” que les inspira respeto.

“Ellos respetan a cualquier dios”, explica el Mayor Ricky. “No comprenden realmente. Hacemos todo lo que podemos para darles a entender que Jesucristo es el único Dios verdadero”.

El ministerio a los jóvenes se celebra los sábados y los domingos.

El Mayor Ricky dice que el futuro del centro comunitario es incierto. El Ejército de Salvación contempla la idea de ir renovando uno de los pisos del edificio a la vez o incluso la posibilidad de mudarse a otro lugar.

Un futuro brillante

Por ahora, el Cuerpo ha mostrado un crecimiento sostenido. En una reunión dominical que celebramos hace poco, seis soldados y tres adherentes de la tercera edad se enrolaron en nuestras filas.

Kong afirma que la reunión del domingo por la mañana está “orientada a la familia”, por lo que muchas personas traen a sus hijos y a sus nietos, los que asisten a la iglesia para niños.

“Aquí se puede ver gente joven y gente de la tercera edad”, dice el Mayor Ricky. “Nos ven como una familia. Y nos respetan”.

por Robert Mitchell

 

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