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El poder sanador de Restoration Ink

Las marcas físicas, para las víctimas de la trata humana, vienen en una variedad de formas. Algunas son cicatrices causadas por el consumo de drogas que suelen acompañar el estilo de vida de esas personas. Otras marcas físicas son resultado de actos violentos causados por sus perpetradores.

Más allá de todo eso, algunas de esas marcas son diseños muy elaborados, artísticamente primorosos y permanentes. Los diseños, que se tatúan en el cuerpo insertando tinta indeleble bajo la piel, son una forma tradicional de arte, una modalidad simbólica y muchas veces hermosa de expresión personal. Pero para los traficantes de personas, los tatuajes tienen la función de marcar a las víctimas como propiedad privada. Esas marcas expresan una vida de dolor, degradación y hasta de esclavitud.

Las personas que escapan de semejante cautiverio ven su tatuaje, sea en una parte visible o privada de su cuerpo, como recordatorio angustiante del pasado. Esos recuerdos suelen ser un obstáculo en el camino que lleva a la recuperación y a la salvación.

A través de “Restoration Ink” (Tinta Restauradora), un ministerio basado en Bangor, Maine, los tatuajes de las antiguas víctimas de la trata humana sienten una notable transformación. Los símbolos y las marcas que les infligieron sus maltrataron, son ingeniosamente recubiertos y reconfigurados. Las víctimas pueden reapropiarse de sí mismas gracias a un diseño único y especial. Esta transformación literal y física abre una oportunidad para que esas personas forjen un recuerdo nuevo y una nueva vida.

‘Ella ha sido marcada’

Jennifer Clark es la coordinadora de los Ministerios Contra la Trata Humana en el Cuerpo (Citadel) Portland, Maine, del Ejército de Salvación. Su madre, Beth Stumpfel, es la fundadora y directora de Restoration Ink.

En el verano de 2015, Clark visitó Bangor para enseñarles a los pastores a reconocer las marcas en las mujeres que son víctimas de la trata humana. Además, visitó a su madre para almorzar y esta le contó que una mujer del programa “The Well” (La Fuente), que se enfoca en el servicio comunitario a las víctimas de la trata humana, las vendría a ver.

“Mamá, por favor, no me mires así”, recuerda Clark. “Mira que esa mujer ha sido marcada”.

Stumpfel recuerda: “Sentí nauseas al escuchar esa palabra: marcada. Siempre consideré los tatuajes como algo de gusto personal. Nunca los había visto como símbolos de posesión de otro ser humano”.

En el cuello de la mujer estaba tatuado el dibujo de un fajo de billetes. Les explicó que eso significaba que ella estaba a la venta en las calles. Tenía también los tatuajes de dos pandillas diferentes, que representaban a los dos hombres a los que había pertenecido.

Mientras conversaban, Stumpfel mencionó que conocía a un artista en Bangor que podría ayudarla a cambiar su tatuaje.

Forecastle Tattoo

El cuñado de Stumpfel, ex maestro de escuela, le habló de un artista que había abierto un salón de tatuajes en Bangor. Pero cuando ella lo contactó, ese artista se la había vendido a otro tatuador, que se llamaba Sam Wood. Wood había cambiado el nombre del salón a “Forecastle Tattoo”.

Stumpfel le habló a Wood acerca de la trata humana y de que ya no era una crisis sólo en las ciudades grandes, sino que se había abierto paso hasta comunidades más pequeñas como Bangor.

“Cuando Beth mencionó estos pequeños suburbios, me tocó muy de cerca. Uno no quisiera tener que pensar en ese lado oscuro del propio pueblo en que vives, pero la verdad es que existe”, expresa Wood.

“Es fácil hacer clic en ‘Me gusta’ en los medios sociales cuando un artículo saca a la luz los horrores de la trata humana. Pero ser parte de Restoration Ink es algo que yo puedo hacer directamente para ayudar a alguien que quiere dejar atrás esa parte de sus vidas”.

Wood estuvo dispuesto a cubrirle los tatuajes a la mujer con diseños nuevos. Desde ese primer encuentro, ya ha reconfigurado por lo menos una docena de tatuajes cubriéndolos con sus diseños originales. Algunas mujeres son llevadas ahí por la propia Stumpfel, otras provienen de “Hope Rising”, un programa residencial de tratamiento y hogar para sobrevivientes de la trata humana del estado de Maine. La mayor parte del financiamiento para el programa lo provee la congregación Church of the Open Bible en Charleston, Maine, a la que asiste Stumpfel.

“Propiedad de…”

Los proyectos de recubrimiento de tatuajes como los que ha realizado Restoration Ink se encuentran entre los más difíciles de hacer, pues algunos de ellos requieren largas horas y múltiples sesiones.

“La mayoría de los tatuajes que nos llegan aquí para que los recubramos son de mala calidad”, explica Wood. “Han sido hechos usando peligrosos instrumentos caseros o a muy bajo costo por alguien sin experiencia”.

“Pero los que más me han afectado son los tatuajes bien hechos que llevan el nombre del traficante en letras grandes y claramente escritos. Suelen llevar diseños de flores, de corazones o de algún personaje popular de dibujos animados.”

Wood recuerda a una víctima cuyo tatuaje rezaba: “Propiedad de”, seguido del nombre de su traficante, escrito en su bajo vientre.

“Ése en particular había sido hecho por un profesional al que le pagaron mucho dinero para hacerlo; ese traficante realmente quería que su nombre se destacara en el cuerpo de esta pobre mujer”.

El camino hacia la recuperación

Kasie Robbins,* ex víctima de la trata humana, de 17 años, tiene 22 tatuajes. El primero fue el de una cuerda de guitarra y el motor de un sistema de juegos de video. Los tatuajes en sus pies se los hicieron con grapas y no con agujas de tatuajes. Adeás de varios otros símbolos relacionados con diversas pandillas, tiene tatuada la palabra Caos (apodo con que era conocido un hombre que le dijo que la mataría si alguna vez lo dejaba) junto a un dibujo de una horqueta. Mientras le estaban tatuando unas alas en su espalda, sufrió una sobredosis de droga—mientras su hija dormía en el cuarto de arriba.

En la actualidad, Kasie es directora de un hogar de mujeres del programa Cityreach Network (Red de Asistencia Urbana). Ella comparte su testimonio en las reuniones de la iglesia con la esperanza de poder ayudar a más personas a escapar del flagelo de la trata humana. Ella conoció a Stumpfel en una cumbre de Fe y Justicia (Faith & Justice) y así se enteró de que existía Restoration Ink.

Cuando Kasie visitó a Sam Wood en el salón Forecastle Tattoo, ella le mostró sus tatuajes. Discutieron sobre cuál sería la mejor manera de cubrirlos. Ella dijo que Sam sabía lo que ella sentía, aquello por lo que estaba pasando y el camino la estaba llevando, de ser una víctima de la trata humana, a encontrarse en el lugar donde se encuentra ahora. Decidieron empezar cubriendo el tatuaje que tenía en uno de sus hombros. El procedimiento tomó seis horas en total.

Robbins hace la siguiente reflexión: “El ministerio de Restoration Ink les está brindando a las víctimas la posibilidad de no tener que revivir ese período doloroso de sus vidas, y les permite hacerlo a cero costo. Yo me crié en un mundo donde tenía que dar algo para recibir algo. Pero no es eso lo que representa Restoration Ink. Eso no expresa lo que es Dios”.

Más de lo que nos imaginábamos

Wood dice que lo que más disfruta de Restoration Ink es ayudar a las mujeres a remover de su piel imágenes que les hace revivir recuerdos dolorosos. También se siente inspirado por el trabajo que realizan para ayudar a otras mujeres a dejar atrás las calles y tomar el camino que lleva a la recuperación.

Una de sus experiencias más memorables en Restoration Ink fue cuando recubrió el tatuaje de un caballo de mar en la zona lumbar de una mujer. Durante las tres sesiones que se necesitaron para hacer el tatuaje de recubrimiento, ella se mostró muy comunicativa y compartió sus experiencias como víctima de la trata humana. Ella también le contó lo que estaba haciendo para darle un giro a su vida, conseguir un trabajo y retomar el contacto con su familia.

“Cuando terminé de hacerle el recubrimiento, ella se puso de pie, miró detenidamente el resultado final y se quedó en silencio. Fue el único momento en que la vi quedarse quieta y no decir nada”, recuerda Wood.

“Y entonces se volvió hacia mí, rompió en llanto y lloró durante cinco minutos. Nos dimos muchos abrazos y ella me dijo “gracias” otras tantas veces.

“Para mí, ése es un ejemplo perfecto del poder sanador de Restoration Ink. Esta joven era una persona positiva, abierta sobre su pasado y comprometida a realizar cambios profundos en su vida. Pero por dentro, ese símbolo inocuo marcado en su cuerpo la afectaba más de lo que ninguno de nosotros nos imaginábamos”.

Nuevas necesidades, nuevos proyectos

Restoration Ink demuestra que siempre hay maneras nuevas de servir  que pueden cambiar completamente la vida de una persona. Lo único que tenemos que buscar es la necesidad que pueda tener una persona.

Beth Stumpfel, quien nunca se ha hecho un tatuaje, dice al respecto: “El Señor me ha usado para llevar adelante muchos ministerios, pero jamás me habría imaginado que el próximo iba a consistir en trabajar con tatuajes”.

Todavía se siente asombrada por la manera como Dios ha usado a diferentes personas y organizaciones para crear Restoration Ink: la mujer del programa The Well, Sam Wood y Forecastle Tattoo, Hope Rising (que tiene a varias mujeres en lista de espera para recubrir sus tatuajes), y la Iglesia de la Biblia Abierta, que sigue ayudando con sus aportes financieros y su apoyo espiritual.

“Un ministerio como Restoration Ink puede surgir en cualquier lugar, desde la iglesia más pequeña hasta la organización más grande, como es el Ejército de Salvación”, dice Stumpfel. “Visita un centro de recuperación en tu comunidad, habla con personas que saben dónde contactar a víctimas de la trata humana y luego encuentra un artista talentoso que sepa reconocer tanto como tú la necesidad de estas mujeres. Dios te hace llegar todos estos proyectos a ti. Todo lo que tienes que decir es: ‘Sí’.”

por Hugo Bravo

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