Emergency Disaster Services

El Ejército de Salvación se moviliza en Puerto Rico y las Islas Vírgenes

El día después de que el huracán María impactó la isla de Puerto Rico, vimos la devastación que los vientos y la lluvia causaron en la hermosa isla. Nos encontramos en medio de daños incalculables, por lo que pensamos: “No podemos superar esto solos. No tenemos los recursos, la capacidad ni los suministros”.

En ese momento era fácil sentir la desesperanza. La gente lo perdió todo: algunos hasta su fe. Sin embargo, con el paso de los días, vimos a muchas personas unirse. Nos dimos cuenta de que no estábamos solos; nunca lo estuvimos. Eso trajo esperanza.

Un compromiso con el ministerio

Aun antes de que llegara el primer equipo de Servicios de Emergencia y Desastres   del Ejército de Salvación (EDS, por sus siglas en inglés), los oficiales en la isla hicieron lo que pudieron, a pesar de los recursos limitados. Los cuerpos más grandes se dedicaron a reconstruir los ministerios y a ayudar a los cuerpos más pequeños. Los miembros del Centro de rehabilitación para adultos de San Juan prepararon comida para los miembros del Cuerpo de Loíza; el Cuerpo de San Juan preparó comida para el Cuerpo de Fajardo y el Cuerpo de Caguas hizo lo mismo para el Cuerpo de Humacao.

A pesar de que los hogares y las familias de muchos oficiales de los cuerpos también fueron afectados por la tormenta, ellos continuaron sirviendo. Trabajaron, cocinaron e improvisaron como podían. Por ejemplo, un oficial que no tenía acceso a una cocina, encendió un fuego afuera con fósforos y leña solo para que pudieran darles de comer a otras personas.

Muchos de nuestros oficiales jóvenes de la División de Puerto Rico e Islas Vírgenes sirvieron con tanta devoción que parecía que llevaban muchos años ahí.

Antes de que la tormenta golpeara, le ofrecimos la oportunidad a un oficial de Saint Croix para que viniera a Puerto Rico. Para él, hubiera sido más seguro estar con nosotros. Sin embargo, dijo que se quedaría en Saint Croix. Estaba cuidando a tres niños de su iglesia. Sus padres no estaban en la isla y los niños no tenían donde quedarse. Los niños y el oficial pasaron la tormenta en la casa de este. Durante dos semanas no supimos nada de él hasta que, por la gracia de Dios, encontró conexión mediante Wi-Fi en la isla y nos envió un mensaje: “Estoy bien”.

Es un honor servir

Es un honor servir junto con las personas que ministran a través del Ejército de Salvación. Hay voluntarios en Puerto Rico que nos ayudan de día —y duermen en sus carros de noche— porque es lo único que pueden hacer. Nunca escuchamos una queja o un comentario negativo de ellos, solo el deseo de ayudar a las personas que tienen menos que ellos. Tenemos empleados del Ejército que hacen fila durante 13 horas solo para comprar 20 dólares de gasolina; o se paran en frente de un supermercado, solo para llegar y ver que se acabó la comida. Al próximo día, regresan y lo intentan nuevamente.

Estamos agradecidos con el equipo de EDS puesto que se comunicaron con las víctimas que quedaron aisladas debido a las carreteras inundadas. Con la ayuda de EDS, estamos distribuyéndoles casi 100,000 comidas calientes y frías a las personas afectadas por la tormenta.

Los jóvenes son algunas de las personas más dedicadas a la misión. El amor de Jesús resplandece en todo lo que hacen, desde limpiar mesas para que 600 personas puedan sentarse y comer cómodamente hasta tocar música para levantarles el ánimo. Cuando le repartimos comida a una comunidad de ancianos, vimos a niños de hasta 12 años cargar cajas pesadas llenas de agua. Cuando volvieron después de un largo día de trabajo, se nos acercaron y nos dijeron: “Muchos de los residentes tienen sus apartamentos inundados. ¿Podríamos volver y ayudarles a sacar el agua de sus habitaciones?” Esos maravillosos jóvenes son el futuro de Puerto Rico y del Ejército de Salvación.

Hay que recordarles que son amados

En estos momentos se está haciendo mucho para ayudar, pero sabemos que aún falta más por hacer. Cuando termina el día y volvemos a casa, nos sentamos en la oscuridad y comemos dos de las mismas comidas preparadas que repartimos durante el día. Sin embargo, estamos llenos de gratitud. Oramos a Dios: “Señor, gracias por esta comida, porque sabemos que hay muchas almas en Puerto Rico que no tienen alimento esta noche. Mañana, ayúdanos a llegar hasta ellos. Llévanos a darles de comer, a darles esperanza y recordarles que los amamos y que tú los amas”.

Cuando el Ejército de Salvación ayuda a los necesitados, no hay artistas estelares ni protagonistas. A las personas que portan nuestro escudo no les interesa ser el primero, el mejor, el más distinguido ni el más sobresaliente. El Ejército solo tiene un propósito: mostrarle a cada persona que sufre y que tiene necesidad que nos preocupamos por él o ella y que todos nos mantenemos unidos.

Cada día trae un nuevo reto pero, con la ayuda de Dios, nos levantaremos juntos y crearemos un Puerto Rico más fuerte, más seguro y mejor. Cada mano cuenta, así sea al servirle comida a una familia con hambre o al abrazar a alguien para recordarle que es amado.

Mayores Eric y Yolanda Rodríguez

—Los Mayores Eric y Yolanda Rodríguez son líderes de la División de Puerto Rico e Islas Vírgenes del Territorio Este de Estados Unidos.

 

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