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El Ejército de Salvación recuerda

Un pianista comenzó a tocar lentamente los acordes de la clásica canción patriótica: “You’re A Grand Old Flag” [Eres una gran bandera”].

Alguien empezó a entonar la letra. Entonces otra persona se le sumó y luego otra. Al poco rato, toda la audiencia en el interior de la capilla estaba cantando a coro con entusiasmo.

El 5 de agosto, en la capilla del Ejército de Salvación en Camp Ladore, en la localidad de Waymart, Pensilvania, se inició un servicio especial para honrar a los veteranos de guerra. Los presentes eran personas de la tercera edad y el servicio se estaba celebrando a mitad de semana, un día reservado sólo para ellos. Las actividades incluían una feria de las pulgas, una exhibición de motocicletas y autos clásicos, música de los años cincuenta, un almuerzo comunitario y varios paseos en barcos pontón.

“También estaban disponibles la piscina y el patio de Ladore, con una vista pintoresca de las montañas.

TheSalvationArmyremembers_ins2“Hoy cuando los veteranos entraron, se nos llenaron los ojos de lágrimas”, dice Shirley Thompson, que asistió al servicio y vive en Easton, Pensilvania.

Entre las otras personas de la tercera edad que les estrecharon la mano a los veteranos estaba la salvacionista Eleanor Roskilly, del Cuerpo de Bethlehem, Pensilvania, y quien ha sido soldada del Ejército por los últimos 40 años.

“Para [los veteranos] es puro orgullo y alegría, por lo que nosotros les mostramos lo orgullosos que nos sentimos de ellos”, dice Eleanor.

PEQUEÑOS COMIENZOS

La tradición de honrar a los veteranos este día comenzó un año después de los ataques terroristas de 2001, afirma Barbara Korteling, directora de ventas en Ladore y la organizadora del evento estos 13 años.

“Simplemente nos pareció que necesitábamos hacer algo como organización para agradecerles a los veteranos todo lo que han hecho por nosotros”, explica.

“Yo diría que este es un día espiritual. Estamos agradecidas a Dios por todas las bendiciones que nos ha dado, como es el caso de este hermoso y libre país en el que vivimos”.

El primer año, el evento empezó con sólo 25 personas.

“Si mal no recuerdo, teníamos un total de cinco automóviles”, recuerda Korteling. “Era algo realmente pequeño. Pero desde entonces, hemos crecido cada año”.

Este año, el evento atrajo a 500 personas del noreste del estado de Pensilvania, incluyendo a muchos veteranos de los hospitales de la Administración de Veteranos (VA) de la localidad, así como a miembros de las secciones locales de la Legión Americana y de los Veteranos de Guerras Extranjeras (VFW, por sus siglas en inglés).

SALIDA AL AIRE LIBRE

“Es, en verdad, una buena oportunidad para que los veteranos puedan disfrutar un poco de camaradería y para que rememoren juntos sus experiencias”, indica Korteling.

James English, residente de la localidad de Lake Ariel, y comandante auxiliar del Distrito 15 de Pensilvania de la Legión Americana, recuerda cuando Korteling le dijo en 2002 que el Ejército de Salvación quería hacer algo por los veteranos.

TheSalvationArmyremembers_ins1“Le dije: ‘Tú eres la mujer a la que estoy buscando’. Entramos, nos sentamos y fue así como todo esto comenzó”, afirma.

English no tenía historias de guerra que contar, como sí las tenían muchos de los otros veteranos presentes en el evento, pero durante sus días en las fuerzas armadas, pudo conocer a dos comandantes en jefe. Trabajó en la seguridad a bordo de los helicópteros de la Casa Blanca y sirvió en esa función a dos presidentes: Dwight D. Eisenhower y John F. Kennedy.

“Fue un buen puesto en el que pude servir a mi país”, dice. “Algo de paga extra. Mejor que la de un soldado de artillería”.

English ayudó a descargar los autobuses que llegaban al Campamento Ladore repletos de veteranos provenientes de los hospitales de la VA.

“Están encerrados en el hospital de la VA, pero aquí tienen la oportunidad de andar al aire libre”, dice English. “Salen de ahí y hacen otra cosa. Pueden conversar con otras personas y contar sus historias de guerra”.

“NUNCA OLVIDAN ESTO”

Scottie Ogden, residente de South Canaan, Pensilvania, y quien sirviera en el Cuerpo de Infantería Aérea de la Marina durante la Segunda Guerra Mundial, dijo que le agradó ver presentes en el evento a tantos veteranos que estaban hospitalizados.

“Estos muchachos realmente aprecian eso”, indica. “Como están enclaustrados en el hospital, esa salida les hace mucho bien. Reciben buena atención, de modo que nunca se olvidan de esto. Conversan entre ellos, tienen algo en común, se hacen amigos y, más tarde, disfrutan de una rica comida. Es realmente algo maravilloso”.

Uno de esos hombres era Gordon Whitsitt, un veterano de la Guerra de Vietnam y antiguo paramédico de la Fuerza Aérea que se lesionó la columna vertebral mientras servía en el frente y que desde entonces ha estado confinado a su silla de ruedas.

“Aquí se nos apoya, lo cual apreciamos”, dice Whitsitt. “Es una buena actividad”.

Marian Skomsky, terapeuta recreacional en el Hospital de la VA en Wilkes-Barre, Pensilvania, acompañó a Whitsitt y a otros seis veteranos al evento.

honor a los HUÉSPEDES

“Se trata simplemente de mostrar nuestro reconocimiento y agradecimiento a los veteranos”, expresa. “Es un área hermosa, un lugar hermoso y un día hermoso. ¿Quién podría pedir más? Hay sol, hay árboles, naturaleza y un montón de buenas personas”.

John O’Connor Jr., comandante del Puesto 807 de la Legión Americana en Hamlin, Pensilvania, piensa lo mismo.

“Se siente muy bien haber traído a los muchachos a este lugar”, dice. “Siempre es muy bueno cuando nuestros compatriotas se voltean hacia nosotros y nos honran por el servicio que le hemos brindado a nuestro país”.

El orador en el servicio de la tarde fue Stan Pratt, que se desempeñó como fotógrafo durante la Guerra de Vietnam. Este residente de la localidad de Honesdale, Pensilvania, describió el evento como “fabuloso” y disfrutó viendo que los veteranos podían disfrutar de un día dedicado completamente a ellos.

“Esto les da a estos hombres la posibilidad de venir, conversar con sus pares, conocer a otras personas y asociarse con veteranos de todos los conflictos [y guerras] que hemos tenido”, dice.

TheSalvationArmyremembers_ins4UN MOMENTO SOLEMNE

El servicio concluyó con una oración. Los capellanes del Ejército de Salvación estaban a mano para mezclarse con los presentes y orar con los veteranos que pedían ese tipo de asistencia.

“Pienso que esta es una estupenda manera de mostrar el respeto que sentimos por quienes han servido a nuestra nación”, dice el Mayor Glenn Snyder, oficial del Ejército de Salvación y administrador del Campamento de Ladore. “Es también una oportunidad para que un número importante de grupos de veteranos locales se puedan reunir y compartir. La gente aquí en la comunidad nos dice lo mucho que ellos disfrutan de esto y se sienten agradecidos de que lo hagamos por los veteranos”.

Los Mayores Bob y Kathy Myers eran los capellanes esa semana. Kathy dijo que el evento “tendrá efectos positivos que quizás nunca podremos ver”.

Marie Stern, residente de Filadelfia que vivió un tiempo en la Residencia Markle del Ejército de Salvación en la Ciudad de Nueva York, se sintió impresionada por el servicio.

“A mi modo de ver, el Ejército de Salvación es una organización maravillosa”, afirma. “Hacen muchísimo bien por la gente. Doy fe de ello. Debieran celebrar este tipo de evento para los veteranos en todas partes”.

DISFRUTARLO TODO

Los veteranos de todas las ramas de las fuerzas armadas se desplazaron por el área de actividades para disfrutar de todo lo que ofrecía la feria de las pulgas y la exhibición de motocicletas y automóviles clásicos.

Entre los que se paseaban tomados de la mano con sus gorras del Ejército de Estados Unidos bien puestas estaban los veteranos Robert y Gladys Cunningham de Stroudsburg, Pensilvania. Ambos sirvieron durante la Segunda Guerra Mundial, Gladys como enfermera.

“Me parece que es algo muy lindo recibir este tipo de reconocimiento después de todos estos años, sobre todo considerando que en nuestro caso se trata de la Segunda Guerra Mundial”, explica Robert. “A estas alturas somos como esos clásicos de otra época”.

Gladys no era la única mujer veterana entre los presentes, pues también Joan Chapman de Wilburton, Pensilvania, se paseaba por la feria de las pulgas. Ella sirvió como fotógrafa en la Marina durante la Guerra de Corea.

TheSalvationArmyremembers_ins3AUTOS VIEJOS, VIEJOS TIEMPOS

“Es un evento maravilloso al que vengo cada año”, nos dice ella. “Debiésemos honrar a nuestros veteranos mucho más de lo que lo hacemos”.

Mary Kyler de Williamsport, Pensilvania, dijo que su marido, Ralph, sirvió en las fuerzas armadas durante la Segunda Guerra y que amaba al Ejército de Salvación.

“Este evento es algo muy especial, pero el Ejército de Salvación siempre ha hecho cosas buenas por la gente”, indica. “Mi marido estuvo en el Cuerpo de Infantería de Marina y me dijo que el Ejército de Salvación era muy atento con todos los soldados y oficiales”.

El veterano de la Segunda Guerra Mundial, Frank Carra y su esposa, Dolores, mostraban orgullosos su Ford de 1933 —adornado con banderas de Estados Unidos— durante el show de automóviles clásicos.

“Necesitamos a los veteranos y a Dios”, dice Dolores.

El almuerzo comunitario atrajo a una gran multitud al salón comedor en Ladore.

Werner Korteling, miembro del Puesto 807 de la Legión Americana en Hamlin, Pensilvania, y quien estuvo en la Marina durante las guerras de Corea y Vietnam, dijo que recuerda algunos eventos anteriores en que se les sirvió a los veteranos unas chuletas de cerdo bien gruesas.

“Se veían como un montón de niños alrededor de un árbol de Navidad a la espera de poder abrir los regalos”, dice. “Ellos realmente agradecen esto”.

ABUNDAN LAS HISTORIAS DE GUERRA

Joseph Tunis, residente de Lake Ariel, Pensilvania, y quien sirvió en el Pacífico durante la Segunda Guerra, dijo que el Ejército de Salvación le envió paquetes con artículos de aseo personal y otros elementos necesarios.

“Eso fue hace unos 70 años atrás”, expone con una sonrisa. “Para mí, [el Ejército de Salvación] es algo muy bueno”.

Mostrando con orgullo sus muchas medallas mientras degustaba su almuerzo, Tunis dijo que estaba feliz viendo que a los veteranos se les hiciera ese reconocimiento.

“Ellos se lo merecen”, dice. “Viven encerrados. La libertad es algo grandioso. Nosotros salvamos a nuestro país. Estos muchachos cumplieron con su deber y merecen todo lo que reciben”.

Farrington Case, miembro del Puesto 5635 de Veteranos de Guerras Extranjeras (VFW por sus siglas en inglés) en Lackawaxen, Pensilvania, y veterano de la Segunda Guerra Mundial que luchó en el Pacífico, hizo gala de su Cadillac de 1984 en el show de automóviles clásicos, pero se tomó el tiempo para disfrutar del almuerzo.

“Esto es algo muy patriótico que han hecho para honrarnos como veteranos”, dice Case. “Hay muchas personas que parecen olvidarse de nosotros. Pero el Ejército de Salvación se acuerda y eso me encanta. Cada uno de todos los veteranos que hemos venido aquí nos sentimos muy agradecidos por eso”.

por Robert Mitchell

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