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el amor y el basquetbol

El Teniente Stephen Mayes mide 2 metros 13 centímetros y jugó básquetbol en la universidad. De manera que le resultó de lo más natural frecuentar el gimnasio del Cuerpo Central de Manhattan en East Harlem.

Cuando Mayes sirvió como oficial directivo asistente en el Cuerpo Central, solía improvisar partidos de básquetbol con muchos hombres jóvenes. Estos le pedían que organizara una liga de básquetbol en el Cuerpo. Al comienzo, Mayes se negó. Pero gracias a la persistencia de los jugadores, finalmente cedió.

Loveandbasketball_sm6“Entré al gimnasio y elegí cuatro muchachos al azar”, recuerda Mayes. “No sabía dónde vivían ni conocía sus historias. Simplemente escogí cuatro muchachos y les pregunté: ¿Pueden traer su equipo de básquetbol?”

En la actualidad, “El torneo” —que evolucionó a partir de esa pregunta del teniente—, se ha convertido en una liga de básquetbol para jóvenes mayores de 18 años que se ejercita todos los jueves por la noche y que se ha venido celebrando los últimos tres años. Esta liga de básquetbol ha ayudado a reducir las tensiones entre las pandillas rivales del vecindario y les ha mostrado a todos los competidores que, si se pueden llevar bien en la pista de básquetbol, también lo pueden hacer en la comunidad de la que todos ellos forman parte.

El Capitán Antonio Rosamilia, oficial directivo del Cuerpo Central, comenta: “Ellos disfrutan del programa de básquetbol. Por alguna razón, es de lo que todos hablan en el vecindario. Se pasean luciendo sus camisetas y se sienten muy orgullosos de haber ganado el campeonato”.

Una tregua

Los efectos sociales de la liga fueron inmediatos. Al poco tiempo de haberse iniciado la liga, Mayes  conversó con Carta Rogers Wright, un joven que creció en el área vecina, jugó en la liga y ahora es el “comisionado” de la liga.

Mayes cuenta: “Un día le pregunté a Carta: ‘¿Cuántas pistolas de fuego hay en mi gimnasio?’”

Mayes no olvidará nunca la respuesta de Wright.

“Este le respondió: ‘¿En este momento? Lo más probable es que sólo haya una’”.

Wright le explicó que el integrante de un nuevo equipo, que todavía estaba aprendiendo a confiar en los otros, podría estar llevando consigo una pistola como medida de protección. El resto de los equipos estaban desarmados.

“Wright prosiguió: ‘Pastor, ¿se da cuenta usted de lo que ha hecho? Sin siquiera saberlo, usted eligió cuatro muchachos de distintas pandillas y le pidió a cada uno de ellos que trajera su propio equipo de básquetbol a la liga. ¡Y además vienen de cuatro de los complejos habitacionales de nuestra comunidad!’”

Un nuevo día

Mayes relata: “Carta me dijo: ‘Lo único que sabíamos hacer era pelear entre nosotros. Entonces, nos pusimos a jugar pelota’. Estoy convencido de que el deporte tiene el asombroso poder de transformar a las personas”.

Wright afirmó que algunos de los “ancianos” del vecindario convocaron una reunión vecinal en la que acordaron declarar que el Ejército de Salvación era “un lugar seguro”.

“Básicamente, era una zona neutral. De modo que nada podía suceder en el interior del Ejército de Salvación que tuviese que ver con rivalidades, desquites o lo que fuera”, cuenta. “Esa regla ya se había acordado mucho antes de que se diera inicio a ‘El torneo’.

“Desde ese momento, nuestra confianza en la pista de básquetbol se extendió hacia los distintos barrios y así, como si nada, empezamos a pasar el tiempo juntos una vez más. En su mayoría, las riñas y las rivalidades cesaron por completo. Empezó a reinar una paz sincera y duradera entre todos… y, para efectos prácticos, la paz ha seguido reinando desde entonces. Yo diría que ‘El torneo’ es la única razón que explica el ambiente y el espíritu de paz que todos estamos viviendo”, afirma Wright.

Escuchar la Palabra de Dios

Wright ha estado asistiendo al Cuerpo y está siguiendo su discipulado bajo la dirección del Capitán Rosamilia, que estuvo a cargo del Cuerpo Central hace tres años, cuando se estrenó “El torneo”.

“Creemos que ha estado mejorando vidas, pero no nos conformamos con la paz entre los integrantes de las pandillas”, dice Rosamilia. “Queremos ir más allá a buscar la salvación y la redención eterna de cada una de estas vidas”.

Un jueves por la noche, hace unas semanas, concurrieron unas cien personas al caldeado y ruidoso gimnasio para ver un partido infantil que antecedía al juego entre los equipos adultos.

La Tenienta Paula Aguilera, ahora oficiala directiva asistente, pronunció un breve devocional. En una de las banderas que colgaban encima de la pista se leía: “Ven Espíritu Santo”.

Ellos escuchan

Mientras Rosamilia hablaba sobre el mandato de Jesús de que debemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, se evidenció un espíritu de reverencia.

“Amémonos y respetémonos los unos a los otros”, recalcó.

Desde que se inició la liga, Rosamilia ha insistido en que la oración y un devocional formen parte integral de ella. Él trata de mantenerlo todo lo más práctico y sencillo posible.

“Simplemente pronuncio la palabra de Dios. Creo que cuando eres fiel a la palabra de Dios, no importa de qué puedas estar hablando, siempre es poderoso”.

Cuando Aguilera, que es oriunda de España, llegó al Cuerpo hace un año,  el juego de básquetbol era algo totalmente nuevo para ella. Pero a pesar de que es una novata en ese deporte y además mujer, es respetada por los hombres y se refiere a la liga del jueves como el momento estelar de su semana.

“Ha sido realmente una gran experiencia”, indica. “Ellos escuchan. Prestan atención. Y a veces dicen: ‘Gracias por sus palabras’”.

Establecen la diferencia

Wright dice que los hombres incluso reflexionan y discuten lo que se expresa en los devocionales.

“He tenido algunos que comparten conmigo algo que se ha dicho durante la devoción”,  comenta. “Hasta puede que hablen de ello más tarde o en la semana. Por lo general, escuchan con atención y meditan al respecto. Puedo dar fe de ello”.

Linzell Vaughn, uno de los árbitros, dice que la liga es algo “hermoso” y que le recuerda los años en que era joven. Solía asistir a la iglesia y luego jugaba básquetbol con sus amigos.

Vaughn comenta a propósito del devocional: “Les traemos calma y amor y los jóvenes se nutren de ello; especialmente de la palabra del día. Luego de transcurrido un cierto tiempo, ellos ven la manera en que nosotros respondemos a la Palabra y eso les lleva a bajar sus defensas y a interiorizar el mensaje. Es un proceso realmente eficaz, siempre y cuando ellos dejen que lo sea.

“Eso los ayuda a aprender que pueden posicionarse todos juntos en torno al mismo círculo y sentirse a gusto unos con otros”.

Permanecemos unidos

Sam Hollins, director de los árbitros, cree mucho en la liga.

“Antes de que se iniciara, teníamos comunidades que no se llevaban bien unas con otras”, dice. “Ahora coexisten en el mismo espacio. Hasta el momento, hemos logrado mantener la paz entre todos”.

Randy Parsons, uno de los jugadores de básquetbol, dijo que todos los que participan en la liga juegan “movidos por el amor al básquetbol, a los niños y a  las familias”.

“El torneo ha unido al vecindario”, sostiene. “Antes, había muchas pandillas. Pero ahora, todos los que están aquí han hallado en el básquetbol un espacio de convergencia  y hemos abandonado las calles”.

Un nuevo comienzo

Darnelle Nixon, uno de los soldados del Cuerpo, vende comida y meriendas durante los partidos y es otro de los que creen en la eficacia de la liga.

“La liga ha sido una gran ayuda en la comunidad”, señala. “Los jóvenes juegan básquetbol en vez de empuñar pistolas y cuchillas. Y después se dan la mano.

“Es una bendición. Cuando se reúnen para jugar, muestran respeto por nuestra iglesia y saben que esta es una de las casas del Señor. Dejan las pistolas y las cuchillas en casa y simplemente vienen aquí a jugar básquetbol.

“A través de este programa, muchos de los jóvenes que participan en la liga han asistido al servicio que ofrece nuestra iglesia. De modo que está funcionando. La gente cambia aquí su manera de ver la vida”.

Con todo lo exitosa que ha sido la liga, Rosamilia dice que está en busca de un nuevo recinto. Los próximos dos o tres años, el Cuerpo Central de Manhattan será demolido y reconstruido. Se edificarán cerca de 200 apartamentos encima del nuevo edificio del Cuerpo.

Una mina de oro

Mientras se efectúe la reconstrucción, el Cuerpo se mudará a una cuadra de distancia y ocupará un piso encima de un restorán McDonald’s. Por lo que Rosamilia va a necesitar un nuevo gimnasio.

“Nos encantaría continuar este programa”, indica. “Es el desafío que enfrentamos en estos momentos. Hemos estado tocando las puertas de las escuelas, las iglesias y los centros comunitarios, con la esperanza de continuar con el programa.

“En East Harlem, esta es la única liga de básquetbol en la que participan todos los que quieren. Esto es para jugadores comunes y corrientes”.

Rosamilia informó que la liga ha superado con creces todas sus expectativas.

“Nos propusimos realizar un programa cristiano de básquetbol que fuese sano y provechoso”, explica. “Estamos conmocionados con los resultados”.

Mayes, que actualmente es oficial directivo en Staten Island, Nueva York (Stapleton), dijo que la liga le ayudó a convertirse en mentor y amigo de muchos jóvenes. Aunque la iglesia suele tener dificultades para atraer hombres jóvenes, Mayes afirma que el programa de básquetbol demuestra que eso es algo que ciertamente se puede conseguir.

“En la iglesia de hoy, ellos son casi inalcanzables. Pero esta liga es ‘una mina de oro’”, dice Mayes. “Esos muchachos se presentan aquí sin falta todas las semanas.

“Me sentí profundamente impresionado al constatar los cambios prácticos que la liga ha logrado realizar y al ver lo seguros que esos jóvenes se sienten en el Ejército de Salvación. La bondad del Señor ha usado esta liga para echar por tierra algunos de los muros que los han separado por mucho tiempo”.

por Robert Mitchell

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