¡Buenas Noticias!

Edificador extraordinario

Brigadieres John e Edith Waldron

En el año 1963, estaba saliendo del salón principal del Campamento “Long Point” en el Estado de Nueva York y un Oficial anciano le preguntaba a cada persona  que salía: ¿Pasa “Ponchito” (Frankie)? El Brigadier tenía unos 91 años y estaba casi ciego. Fue un privilegio saludarle cuando finalmente llegué donde estaba él. Se trataba de uno de los evangelistas y pioneros del Ejército de Salvación en los Estados Unidos.

PaytonEl Coronel Frank Payton, conocido amante de la obra hispana y ex Comandante Territorial del Territorio Este de Sur América, posee una vasta experiencia que lo ha llevado a diversos países y comandos donde se lleva a cabo la obra salvacionista. En esta columna el Coronel nos ofrece un retrato de diferentes personas que han cruzado su caminar salvacionista. Todas han dejado un residuo de bendición y enseñanza que él comparte con los lectores de ¡Buenas Noticias!

John Waldron nació en una familia con seis hijos que vivían en una granja en Connecticut. No eran ni ricos ni pobres pero cuando el padre abandonó la familia todo se derrumbó. Con el tiempo, gracias a la madre, pudieron superar la situación. En su niñez y su juventud,  John no asistió a ninguna iglesia porque  no había ninguna cerca. En el año 1891, el Ejército de Salvación llegó a su pueblo.

Al principio, John no respondió a la invitación de aceptar a Jesús. Sin embargo, en el año 1892 se rindió a Cristo. Pronto se hizo muy activo en las reuniones dentro del salón y al aire libre. Esa era la época de la persecución física a los salvacionistas. Además, el Ejército tenía algunos problemas recaudando el dinero necesario para sostener la obra. A pesar de eso, la obra estaba creciendo rápidamente. A los dos años de convertirse, John entró a la Escuela de Cadetes para ser Oficial. Su tiempo de entrenamiento duró unos cinco meses. En esa época, no se acostumbraba hacer una gran reunión de comisionamiento para los Cadetes. Al contrario, cuando surgía una necesidad, se comisionaba a un Cadete y se le enviaba a un nombramiento. Los Cadetes no sabían cuándo iban a ser comisionados. A John lo comisionaron en febrero de 1895 y así comenzó un ministerio que duró el resto de su vida.

En esa época los nombramientos duraban meses, de manera que John tuvo varios en muchas ciudades y pueblos del estado de Nueva York. Le nombraron para abrir un nuevo Cuerpo en la ciudad de Búffalo. Ya había varios allí. En una ocasión desfiló él solo para ir a la reunión al aire libre tocando el tambor. Alguien le tiró una lata llena con lodo que alcanzó al tambor y le rompió el cuero, “silenciando así a la banda”, como dijo el Capitán. El trabajo era duro en todo sentido, pero los Oficiales como el Capitán Waldron no cedían sino que seguían adelante.

Waldron tenía dos dones; era un evangelista extraordinario y el segundo don era el de recaudar dinero para avanzar en la obra. De hecho, bajo su ministerio, supervisó la edificación de por lo menos cinco edificios, reemplazando lugares inadecuados y alquilados. En uno de sus nombramientos supo que el Oficial anterior había recomendado que se cerrara el Cuerpo. Algunos de los Soldados se habían mudado para poder asistir a otro Cuerpo. El pequeño salón para los cultos estaba en el segundo piso. Pronto, bajo el ministerio de Waldron, el salón se llenó y fue necesario conseguir otro local para las reuniones. El Capitán Waldron propuso que se edificara un nuevo edificio. Se consiguió un terreno y comenzaron a levantar los fondos para comenzar la edificación.  Mucho del trabajo fue hecho por los mismos salvacionistas, incluyendo a algunos Oficiales. Durante los dos años que estuvieron en ese nombramiento hubo muchas conversiones y el Cuerpo floreció. Además del aumento de Soldados, hubo muchos que en esa época, o después de su estadía allí, fueron a la Escuela de Cadetes. A través de los años, los Waldron han servido con fidelidad como Oficiales, incluyendo su ministerio en  África.

Cinco de sus siete hijos llegaron a ser Oficiales y sirvieron muchos años en las filas salvacionistas. Uno fue el Comandante Divisional de la División del Oeste del Estado de Nueva York en 1963. Fue él quien nos invitó a participar en esas reuniones especiales del feriado del Día del Trabajo [Labor Day]. Fue entonces cuando me encontré con el Brigadier Waldron. ¿Preguntarán por qué el Brigadier me conocía? Es otra evidencia de la pasión del Brigadier, pues en varias ocasiones mis padres habían invitado a los Brigadieres Waldron a dirigir reuniones de avivamiento en los Cuerpos donde eran los Oficiales Directivos. El Brigadier me conoció cuando yo era niño y no se  había olvidado de mí. Otra muestra del espíritu de ese anciano.

Fuentes:

Correspondencia con la nieta Tte. Coronela Edith Pigford

Transcripción de una grabación hecha por el Brigadier Waldron

por Coronel Frank Payton

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