¡Buenas Noticias!

Dos Generales y Dios

ColFrankPaytonJohn, un joven salvacionista hijo de Oficiales, estaba rodeado de toda clase de bebidas alcohólicas. Estaba cumpliendo su servicio militar en las fuerzas británicas y alguien tenía la responsabilidad de cuidar el almacén de licores. De hecho, dormía en la carpa con todas las botellas  alrededor suyo. Quizás confiaban en que un salvacionista no iba a robar ni beber nada. Mientras escuchaba  una radio de onda corta sintonizada con la BBC, para su sorpresa comenzó a escuchar una poesía escrita por un poeta norteamericano intitulada, General William Booth Enters Into Heaven [El General William Booth entra al cielo]. Nunca la había escuchado anteriormente. Se quedó fascinado con la poesía ya que él mismo, aun siendo joven, era poeta. Creció, naturalmente, en el ambiente salvacionista pero no era, como muchos, un  músico ni tocaba un instrumento de bronce. Pero sí le interesaba la poesía y, como ya se ha dicho, comenzó de joven a escribir poesías y también le gustaba la lectura. Muy pronto, tras terminar su servicio militar, entró en la Escuela de Cadetes para ser Oficial. Cuando recibió su comisión como oficial, fue nombrado a un Cuerpo en Inglaterra y así comenzó un oficialato que le iba a llevar a nombramientos no solamente en las Islas Británicas, sino también en el continente europeo, en  América y Australia.

Había otro John, hijo de Oficiales, cuya experiencia como “hijo del regimiento” le llevó a muchos países en Escandinavia, Europa, Sudamérica e Inglaterra. Después que sus padres tuvieron nombramientos (el padre solo pudo ser secretario en jefe) por unos años en Santiago, Chile, recibieron orden de marcha  para Buenos Aires, Argentina. John tenía unos catorce años de edad y, como sucede con muchos hijos de Oficiales, decidió que esa era la oportunidad de alejarse un tanto de los lazos salvacionistas. Afortunadamente hubo un Oficial en el Cuartel Territorial en Buenos Aires que se le acercó preguntándole a cuál Cuerpo iba a asistir. John quiso decirle: “A ningún cuerpo”, sin embargo por cortesía le dijo: “No lo he decidido”. Aquel Oficial le respondió: “Comprendo, pero ¿por qué no intenta asistir al Cuerpo de Palermo un domingo, para ver si le gusta o no?  No tiene que regresar si no le agrada. Pasaré a buscarlo por  su casa el domingo por la mañana”. John pensó: “Una sola visita no arruinará mi plan”. Finalmente el Capitán le preguntó: “¿Llevará su uniforme?” A la hora estipulada, el Oficial estaba en la puerta de su casa esperándole. A fin de cuentas, John pasó todo el día domingo en el Cuerpo, a pedido del Oficial dio su testimonio (fue su primera vez)  y asistió a la reunión al aire libre tocando su corneta. Ese pequeño gesto por parte de ese Oficial resultó en que John se olvidó de su plan de alejarse del Ejército y llegó a ser integrante activo en todas las actividades en el Cuerpo; con el tiempo, llegó a ser maestro de la banda del mismo. En esa época, John estaba estudiando piano y profundizó en la teoría de la música. Tal es así que comenzó a escribir composiciones. También llegó ser Oficial.

Cuando los dos John fueron  nombrados en Cuerpos del Reino Unido, el Comandante Divisional les pidió que escribieran una obra musical para presentarla en un congreso para la juventud. John Gowans recibió la comisión del diálogo y las canciones y John Larsson recibió la de escribir la música. De esa manera el drama musical “Take over Bid” [Apoderándose] fue escrito y presentado en Londres. Ese fue el primero de diez dramas musicales que los dos escribieron. Estas obras han sido

presentadas en muchas tierras e idiomas. Las obras musicales fueron las que unieron sus talentos y sus habilidades para el ministerio.

Dios tenía un plan para las vidas de John Gowans y John Larsson. Los preparó por medio de variadas experiencias desde su juventud en muchos países equipándolos para responsabilidades mayores, puesto que los dos llegaron a ocupar el cargo de General. Dios no solamente prepara a los que van a llegar a General puesto que Él tiene un plan para cada uno de nosotros y las experiencias a través de los años nos pueden preparar para responsabilidades aún mayores en el futuro.

Fuentes:
There´s A Boy Here [Aquí hay un niño], autobiografía de John Gowans.
Saying Yes To Live [Diciendo Sí a la Vida], autobiografía de John Larsson.

por Coronel Frank Payton

Previous post

El gran plan de Dios

Next post

Bajo una bandera