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“Dios manda y yo trabajo para Él”

GodrulesIassist_insTras ser ordenados como oficiales del Ejército de Salvación, lo más impactante del servicio de nombramiento para mi esposo y para mí fue escuchar estas palabras: “Los Tenientes Lim han sido destinados al Cuerpo de Montclair, New Jersey, en calidad de oficiales asistentes”.

Reaccioné con sentimientos encontrados. Como miembros de la sesión que venía de graduarse, somos uno de los casos inusuales en que una pareja casada es nombrada en calidad de oficiales asistentes. Típicamente, las parejas casadas son nombradas en calidad de oficiales directivos. Así que pensé: ¿Será que no les dimos a los líderes la impresión de que podían confiar en nosotros? ¿Habrá sido un malentendido causado por la barrera del idioma? Me sentí algo avergonzada.

Pero había olvidado que fue el Señor quien tomó esa decisión y que Él nos estaba marcando el paso.

En el Cuerpo de Montclair nuestra relación con la gente se convirtió en un tesoro inalterable y en el fundamento sólido para nuestro futuro en el ministerio. ¡Dios prevé y prepara!

Luego de un año de mucho trabajo en el ministerio como oficiales asistentes, mi marido y yo recibimos nuestra segunda orden de marcha. Y nuestro comandante divisional nos la notificó incluso antes de que el nombramiento fuese publicado en el boletín.

Una vez más, quedamos perplejos. Yo dije: “Parece que no oímos bien. ¡Fijémonos cuando salga el boletín!” En mayo, buscamos nuestros nombres en el comunicado oficial. Sí, se trataba del Cuerpo de Kearny —que no es un Cuerpo coreano, ni un Cuerpo pequeño, y no en calidad de oficiales asistentes— ¡sino de oficiales directivos!

En ese momento me pareció que las estrellas en las hombreras de mi uniforme se hacían más pesadas. Pensé: ¿Les conmocionará a los miembros de ese Cuerpo que sus nuevos oficiales directivos sean coreanos?

Yo ya había decidido dar lo mejor de mí en pro de la salvación y la fe de todos los miembros del Cuerpo. Cuando enfrentaban problemas, yo sentía arrepentimiento de que mis oraciones no hubiesen resultado aceptas a los ojos de Dios. Aprendí a pelear las batallas espirituales de rodillas. Aprendí a hacer lo que Dios hace. Cuando mi pueblo lloraba, yo lloraba con ellos; cuando se sentían felices, yo también me sentía feliz.

Mi suegra, una tenienta coronela retirada, siempre decía: “Cuando tratas de sentirte demasiado a gusto en el ministerio, los miembros del Cuerpo se cansan, pero cuando te cansas de tanto trabajar por el ministerio, los miembros de tu Cuerpo se sienten a gusto”.

Al darme cuenta de que necesitaba a Dios, lo busqué. Y cada vez que lo hice, pude sentir su misericordia.

Por ejemplo, cuando llegamos a Kearny, el aire acondicionado necesitaba reparación. El costo de la misma se estimó en unos 6.000 dólares. Cuando nos percatamos de eso, notamos también que el chofer de una compañía de calefacción y aire acondicionado solía estacionar su furgón todos los días en los terrenos de nuestro Cuerpo. De modo que nos animamos a pedirle que le echara un vistazo a nuestro aparato de aire acondicionado. Y lo reparó completamente gratis.

Como manera de renovar nuestro programa infantil, nos propusimos invitar a más niños. A medida que nuestros clientes visitaban nuestra despensa de comida, los saludábamos, uno por uno, y los presentábamos a ellos y a sus familias al resto de las personas que participaban en el programa. Cada semana, cuando seguían visitando el Cuerpo, el programa fue creciendo de manera sostenida. Ahora contamos con 60 niños.

Cuando la falta de fondos amenazaba con afectar nuestro programa de distribución de comida el Día de Acción de Gracias, discutimos el problema con los miembros de nuestra junta asesora. Lo que ellos hacían era recurrir a los clubes de servicios, a las asociaciones de maestros de escuela y a personas particulares. Los integrantes de la junta lograron recaudar de esa manera cuatro veces más fondos de los que en realidad necesitábamos.

Durante la temporada de recolección de la Olla Roja, la comunidad me pudo ver vestida de uniforme. Pudieron ver mi escudo. Imágenes como esas son herramientas persuasivas y eficaces que hacen más fácil granjearse el respeto de la gente y pedir llenos de confianza ayuda para las personas que están necesitadas.

Cuando fui nombrada al Cuerpo de Kearny, muchas personas me dijeron: “Yo solía asistir a ese Cuerpo: por favor, cuida bien a todas las personas que lo integran”. Y lo puedo hacer porque es Dios el que manda y yo trabajo para Él.

por la Teniente Seoyoung Lim

Los Tenientes Hwang y Seoyoung Lim son oficiales directivos encargados del Cuerpo de Kearny, New Jersey.

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