¡Buenas Noticias!

Dios interviene en la vida de su pueblo

Mayores Edward y Ruth RingleColFrankPayton

El Mayor Edward Ringle era Director de la Escuela de Cadetes en Santiago, Chile, y tenía algunos problemas  de salud. Los Cadetes y la Mayora Ruth Ringle fueron a participar en una reunión especial en el Cuerpo Central, pero antes de salir, la Mayora llamó al médico que atendía a los Cadetes para que viera  a su esposo. En verdad no pensaba que era más que un fuerte resfrío. Luego que el médico auscultó al  Mayor, dijo: “Existe una protuberancia en un lugar del cuerpo donde no debe estar. Creo que puede ser cáncer”. Al lunes siguiente, el Mayor fue al hospital y confirmaron el diagnóstico. Al investigar sobre el tratamiento que necesitaría, el médico pensó que sería conveniente que regresaran a los Estados Unidos con mucha urgencia.  Entonces comenzaron los milagros. Esa decisión se tomó el jueves y el viernes temprano alguien compró los cuatro pasajes para los Mayores, su hijo y un hijo de crianza (hijo de una hermana de los Estados Unidos).

Para poder salir de Chile era necesario conseguir un permiso que asegurara que no existían impuestos pendientes u otros problemas con las autoridades del país. Hubo un Oficial salvacionista que sabía manejar esos asuntos gubernamentales que dijo: “Arreglaré los permisos para ustedes tres, y  para el hijo de crianza, me encargaré de cuidarlo hasta que podamos conseguir su permiso”. Los Mayores no estaban dispuestos a dejarlo,  entonces,  el viernes a última hora, el Mayor llegó a  la oficina gubernamental. Allí, comenzaron a pedirle ciertos documentos y uno por uno el Mayor pudo presentarlos. Finalmente pidieron otro documento que temieron no tenerlo pero  lo encontraron. Ya habían pasado 20 minutos después de la hora de cierre y unos empleados estuvieron dispuestos a permanecer para ayudarles, incluyendo a uno que estaba autorizado para firmar los documentos.

Al  lunes siguiente, tomaron el  avión para Miami, Florida, donde Charley (el hijo de su hermana, con  doce años de edad) tomó otro avión para encontrarse con su madre mientras, los Mayores y su hijo menor siguieron viaje a Los Ángeles. Al llegar había un Oficial salvacionista esperándoles y los condujo al Centro Médico de la Universidad de la ciudad de Los Ángeles. Solamente unas cuatro horas después de bajar del avión fue admitido en el  hospital. Uno podría decir que así terminó el servicio misionero de un matrimonio dedicado y así fue, pero hay que conocer ese servicio y lo que pudieron hacer después del tiempo que el Mayor estuvo en el hospital. Es una historia impresionante.

Comisionados como Oficiales en los años 1947 y 1948, comenzaron su oficialato  en nombramientos en el oeste de los Estados Unidos. Posteriormente tuvieron nombramientos en Alaska y uno de ellos  fue al Cuerpo en el pueblo de Kake, situado en una isla con solamente cuatrocientos habitantes. Allí sirvieron unos tres años y medio. Al regresar a los Estados Unidos decidieron cursar estudios universitarios como preparación para el servicio misionero. Al recibirse, fueron nombrados a una escuela para varones delincuentes en el país que ahora se llama Belice. Los entonces Capitanes llegaron con sus dos hijas de menor edad. La escuela quedaba cerca de la selva. Allí sirvieron unos cinco años y medio. Su próximo nombramiento fuera de los Estados Unidos fue en un hogar para niños en Oruro, Bolivia. Su nombramiento incluía el hogar más un Cuerpo y dos Avanzadas. Había sesenta muchachos en el hogar. Allí vemos el amor de los Ringles en que adoptaron a un muchacho de madre soltera que estaba dispuesta a entregarlo a ellos. En cuanto a esta adopción sucedió otro milagro. Cuando estaban por regresar a los Estados Unidos encontraron que no les era permitido sacar un hijo adoptivo del país si no fue adoptado antes de sus catorce años. Apelaron a un representante en el Congreso Nacional de los Estados Unidos y una ley fue aprobada expresamente permitiendo que su hijo adoptado, Raúl, pudiera entrar al país.

Después de un segundo nombramiento en Bolivia fueron nombrados al Cuartel Territorial en Santiago, Chile. Finalmente fueron nombrados a la Escuela de Cadetes en la misma ciudad. Sirvieron con mucho amor a los Cadetes.

Después de que el Mayor se mejoró del cáncer, los dos trabajaron por unos años antes de su jubilación enseñando a Cadetes hispanos en la Escuela de Cadetes en las afueras de la ciudad de Los Ángeles. Posteriormente continuaron ministrando, enseñando, animando a la juventud y escribiendo libros de la historia del Ejército de Salvación. Hace un par de años, el Mayor fue Promovido a la Gloria pero la Mayora continúa cooperando con el Territorio Oeste de los Estados Unidos.

Conocimos a los Mayores puesto que cuando recibí la comisión para escribir un libro  contando la historia del ministerio del Ejército de Salvación con los hispanos en los Estados Unidos y Puerto Rico, el Mayor fue el primero en escribirme y así pude contar la historia en  el primer capítulo. En varias ocasiones hemos podido visitarles en nuestro esfuerzo por buscar información para el libro. El libro está en proceso de edición.

por Coronel Frank Payton

 

Previous post

Dios siempre llega a tiempo

Next post

Actos de extraordinario valor Actos de radical gentileza