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Después de la tormenta

La Fraternidad de Estudiantes del Ejército de Salvación (SASF, por sus siglas en inglés) en Houghton College quería que su viaje misionero anual fuese algo único. La Mayora Evelyn Hopping, oficiala directiva del Cuerpo de Wellsville, New York, donde la SASF de Houghton asiste al servicio los domingos, se sintió complacida de oír a los estudiantes expresar su deseo de hacer algo grande.

“Además de participar en la adoración los días domingo, la SASF participa activamente en el Cuerpo y en la misión más amplia del Ejército”, explica la Mayora Hopping. “Trabajan vendiendo artículos de las tiendas de economías del Ejército en el recinto universitario con miras a recaudar dinero para los servicios mundiales y ayudan con una fiesta de Halloween en el Cuerpo que atrae a cientos de personas de la comunidad de Wellsville”.

“En el pasado, hemos viajado a lugares como Nueva Jersey y Ohio”, dice Emily Wing, una de seis estudiantes de la SASF que participaron en el viaje de este año. “En esos lugares trabajamos con personas pobres. Pero esta vez esperábamos ir a un lugar que estuviese afectado por algo más que eso”.

Heather Phillips, estudiante de tercer año en Houghton, está de acuerdo. “En Camden, New Jersey, ministramos y hablamos a la gente. Esta vez queremos participar activamente en algo importante”.

En 2012, tras el paso del Huracán Sandy, la SASF de Houghton ayudó en la recuperación. La idea de ser parte de ese esfuerzo mancomunado en Baton Rouge cautivó al grupo. Hopping se ocupó de hacer los preparativos para que ella, la Soldado Elizabeth Ramírez y el equipo de la SASF de Houghton viajaran unas 1.300 millas hasta el Cuerpo de Baton Rouge del Ejército de Salvación en el estado de Louisiana.

La inundación

En agosto de 2016, el estado de Louisiana sufrió el peor desastre natural desde el Huracán Sandy en 2012. Fuertes aguaceros cayeron sobre la región sureña y suroriental del estado, dejando áreas con lluvia tres veces mayores en volumen que las que dejara el Huracán Katrina en 2005. Se estima que alrededor de 146.000 casas fueron dañadas o destruidas.

Genesis Powell Morales

El Cuerpo de Baton Rouge del Ejército de Salvación perdió ocho de sus nueve edificios, incluyendo el Centro de Rescate y Rehabilitación (“Corps Salvage and Rehabilitation Center” o CSRC, por sus siglas en inglés), su tienda de economías, y una bodega donde se almacenaban las donaciones. El edificio del Cuerpo también perdió su cocina y las oficinas.

Génesis Powell Morales, especialista en misiones del Cuerpo, se había mudado desde Jackson, Mississippi. Para evitar las fuertes lluvias de la tormenta, recuerda haber pasado la noche en las oficinas del CSRC. A la mañana siguiente, miró por la ventana en el momento en que una lancha a motor cruzaba lo que la noche anterior había sido un estacionamiento.

“En uno de los dormitorios, el agua me llegaba a las pantorrillas”, dice Génesis. “Y en otros dormitorios, ya había superado el nivel de los tomacorrientes e incluso de las manillas de las puertas. Teníamos 120 personas en el centro ese sábado y debíamos sacarlos a todos y llevarlos al otro lado de la calle, desde donde la Guardia Nacional estaba trasladando a las personas afectadas hacia lugares seguros”.

Los beneficiarios del CSRC fueron trasladados al Cuerpo. Un viaje de cinco minutos ahora era de varias horas. Las familias acudían al Cuerpo en busca de ayuda. Si bien el edificio había resistido, muchas de las casas del vecindario estaban destruidas.

El dueño de un supermercado, ahora cerrado, cedió el espacio para que el Cuerpo lo utilizara como almacenaje para recibir las donaciones. Los hombres beneficiarios del CSRC se quedaron en un campamento de verano en las cercanías. Todas las comidas y su preparación se hicieron desde una sola cantina.

“A causa de la inundación, cada uno de los programas del Cuerpo debió modificarse”, explica la Capitana Mary Meredith, oficiala directiva. “Casi seis meses después, nuestra máxima prioridad ahora es conseguir que los beneficiarios del CSRC puedan regresar al edificio del Cuerpo, y terminar de sacar todas las donaciones de ese supermercado que hoy le estamos devolviendo a su dueño”.

“Cuando recibí el correo electrónico de la Mayora Evelyn Hopping en que nos decía que los estudiantes de la SASF de Houghton querían ofrecerse de voluntarios para ayudar, me di cuenta de que no todos se habían olvidado que todavía quedaba trabajo por hacer aquí en Baton Rouge”.

Hospitalidad sureña

Los estudiantes de Houghton no eran salvacionistas, ni habían tenido contacto previo con el Ejército de Salvación. Pero al llegar al Cuerpo de Baton Rouge fueron cálidamente acogidos por Génesis Powell, la especialista en misiones del Cuerpo, por la Capitana Mary Meredith, oficiala directiva, y por la congregación de Baton Rouge. Los estudiantes pasaron la semana limpiando las dependencias del supermercado, que habían sido donadas para servir de bodega de almacenamiento para las donaciones que se hicieron a raíz de la inundación, así como limpiando y preparando los dormitorios y los baños del Centro de Rescate y Rehabilitación del Cuerpo (CSRC), las sábanas para las camas, y limpiando los clósets.

“Ayudar a limpiar y alistar los dormitorios en el albergue de hombres es gratificante para quien lo hace. Es algo que hacemos para personas que necesitan ayuda”, dice Brian Winn, uno de los miembros más nuevos de la SASF. Él y el resto del equipo se quedaron en el mismo campamento con muchos de los beneficiarios del CSRC, por lo que el equipo y esos hombres se pudieron conocer y familiarizarse unos con otros.

Randall Smith, estudiante graduado de Houghton, dice que la hospitalidad sureña del Cuerpo le hizo acordarse de sus primeros días en la universidad. Mientras buscaba en el recinto una organización enfocada en el servicio y una iglesia a la que se pudiese integrar, se encontró con la SASF.

“Me encantó su misión de llenar los estómagos y también las almas”, explica Smith, “incluso antes de que escuchara acerca de los Centros Kroc del Ejército y sus programas de servicios”.

Ruthanna Wantz es miembro de la Iglesia del Nazareno, y al llegar a Houghton, pudo apreciar las semejanzas entre los nazarenos y los salvacionistas. “Eso me estimuló a asistir a la SASF; pero lo que me hizo quedarme fue el espíritu de fraternidad y el ambiente que ahí se vive. Me dejaban ser yo misma. La SASF ha sido una de las experiencias más valiosas que he vivido en la universidad. Ahora estudio cuarto año y he estado viniendo a la SASF desde mi primera semana como estudiante de primer año”.

“Medio año después, sorprende ver todo el trabajo que queda por hacer en Baton Rouge”, dice Wantz. “Pero todos aquí han sido realmente agradecidos y acogedores. He disfrutado toda la estadía. Ha sido una experiencia maravillosa”.

Entre las tareas de limpieza que realizaban, los adolescentes provenientes de los distintos Cuerpos y que se encontraban de vacaciones durante Mardi Gras, jugaron básquetbol improvisado con la SASF, y luego disfrutaron de un apetitoso almuerzo al estilo sureño.

La trabajadora juvenil Elizabeth Ramírez, del Cuerpo de Wellsville, disfruta de este tipo de ministerio enfocado en niños y jóvenes. “Esta actividad de enlace con la comunidad es importante. Los niños a los que ayudamos y con los que trabajamos bien podrían representar el futuro del Ejército de Salvación”.

Es su obra, no la nuestra

Durante los últimos días del viaje misionero, Brian Winn lideró el devocional matutino. Mientras pronunciaba su testimonio, compartió lo que pensaba acerca de los viajes misioneros, sean al otro extremo del país o sólo a unos pocos pueblos de distancia.

“Si caes en la trampa de pensar que eres tú quien ha estado hacienda todo este bien, te transformas en un fracaso. Peor aún, puede que te veas decepcionando a las mismas personas a las que estás tratando de ayudar”.

“En todo momento debemos mantener la humildad y acordarnos de poner a Cristo en el centro de cada tarea que realizamos por los demás”, dice Brian. “Es Su obra la que cambia los corazones y las mentes, no la nuestra.

“Realizar nuestros devocionales y compartir nuestros testimonios cada mañana nos ha ayudado a mantenernos con los pies bien puestos sobre la tierra”, dice Brian. “Nos recuerda que es Dios quien está realizando este viaje misionero a través de nosotros para ayudar a Su pueblo”.

La Capitana Meredith dice que el Cuerpo de Baton Rouge recordará el trabajo que hizo la SASF en nombre de Dios.

“El primer fin de semana tras la inundación, mientras trabajábamos para llevar a los beneficiarios a un lugar seguro, me sentí muy abatida al constatar que ya no contábamos con nuestros edificios del Ejército de Salvación”.

“Sin embargo, desde el minuto en que empezamos a recibir alimentos y donaciones para ayudar a los damnificados, me di cuenta de que el Ejército de Salvación no es un edificio. No puedes medirlo por sus muros, sus dormitorios o sus salones, sino por lo que se hace para atender las necesidades de la gente, como hizo el equipo de la SASF que viajó larga distancia para venir a ayudarnos esta semana”.

“Tal como me sentí tras la inundación, me siento sobrecogida por la generosidad de tantas personas que ni siquiera conocía”.

por Hugo Bravo

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