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De poco valor a vencedor en Jesús

DepocovalorChelsea/East Boston, Massachusetts

Mi nombre es Maribel Medina y tengo cuatro hermanas mayores y tres hijos. Mi madre vive en Puerto Rico y mi papá murió en el año 2000.

Mis padres fueron los primeros en presentarme a Dios y hablarme de Él. Eran católicos y, como tales, me involucraban en todas las actividades de su iglesia. A los 18 años, mientras estudiaba en la escuela, mis amigos comenzaron a hablarme de un Dios, de conceptos como morir y nacer de nuevo, ser una nueva criatura y aceptar al Señor. Comencé a interesarme por esos nuevos conceptos y decidí que era tiempo de aceptar al Señor a través del plan de salvación que me presentaron.

En 1978 ingresé a la Universidad de Puerto Rico, luego me casé y mi matrimonio culminó en divorcio. Había tomado malas decisiones que no consulté con el Señor y el resultado fue un matrimonio lleno de maltrato y sufrimiento. Tuve mis primeros dos hijos, de los cuales uno es Oficial del Ejército de Salvación en la División de Nueva York.

En 1988, una amiga me refirió al Ejército de Salvación para que solicitara una ayuda económica, ya que al estar sola y con dos niños que mantener, mi vida no era fácil. Allí conocí gente nueva, y Oficiales que aun hoy son mis amigos. Ellos me ayudaron mucho y quedé enamorada del Ejército de Salvación y su gente.

Durante mis comienzos en el Ejército, sentí mi llamado para servir al Señor a tiempo completo. Deseaba hacer por otros lo mismo que habían hecho conmigo. Me imaginaba predicando la Palabra, cantando alabanzas y usando el uniforme que tanto amo y respeto. Pero mi llamado se quedó en un sueño difícil de alcanzar. Pensaba que yo era de poco valor para hacer algo tan grande como ser Oficial. Mi llamado se quedó en silencio desde 1990, pero Dios no se olvidó de mí, ni de mi llamado.

Volví a casarme por segunda vez, nuevamente me equivoqué en la decisión y volví a tener un divorcio. De esa relación nació mi hija. A pesar de los problemas, continué perseverando en un Cuerpo donde el Señor me fue llevando y capacitando poco a poco. Los Oficiales depositaron su confianza en mí y me delegaron muchas responsabilidades; por eso tuve la oportunidad de crecer en el amor de Dios.

Esas experiencias y el haber conocido a diferentes personas en distintas  circunstancias y  condiciones espirituales me mostraron con claridad  mi llamado a servir a Dios como Oficial a tiempo completo. Hoy puedo decir que soy una nueva criatura, segura de mi propósito en la vida. Estoy en la gran comisión de buscar y llevar las almas a los pies de Cristo. Deseo ser el instrumento que Dios utilice para hacer su obra.

El Ejército de Salvación me ha dado mucho por más de 20 años. Me dio un lugar para trabajar cuando lo necesité, una nueva vida en Cristo Jesús, oportunidades para crecer y servir, de aprender más de la Palabra. Pero lo más importante que he encontrado  es el amor de Dios.

Es por eso que creo firmemente que es tiempo de compartir este regalo. Es tiempo de seguirle.  En Mateo 16:21 dice: “Si alguno quiere seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”.

Estoy preparándome para alcanzar la meta de ser Oficial del Ejército de Salvación, ministro de su Palabra. Entiendo que es la voluntad del Señor en mi vida y que para eso me ha estado preparando por muchos años.

Descanso en Sus manos para que me pula como a un diamante, para brillar con la luz de Dios sobre mí y ser luz en medio de las tinieblas en las vidas de otros. El mismo Dios nos llama a ser luz en la oscuridad. Estoy lista para servir a mi Dios.

Testimonio de un alma salvada
Poema escrito por la Cadete Maribel Medina

En valle de sombra y tiniebla
Andaba perdida en el mundo;
Con un dolor profundo,
Con la vida casi deshecha.
Caminando en una brecha
De miedo y de soledad,
Anhelando la libertad
De una vida de riqueza.
Solo para darme cuenta
Que el tesoro más preciado
Se encuentra bien prendado
Con Cristo y su cruz a cuesta.
Alma mía no te rindas
Que el camino aun no acaba;
Siempre adora y alaba
A Cristo con arpa y cuerda.
Ya cerca está el momento
De alcanzar total victoria,
Cuando la trompeta sonora
Me lleve hasta su aposento.
Será un feliz encuentro,
Terminarán mis pesares
Cuando a Cristo en sus altares
Me eleve en poco tiempo
Donde no habrá malicia,
Donde no habrá más dolor.
Solo existirá el amor
De mi Cristo por su iglesia.

Nota: Durante el comisionamiento, la ahora Teniente Maribel Medina fue premiada con Magna Cum Laude en la graduación académica.

 

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