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De generación en generación

Los nuevos tenientes de la sesión Heraldos de la Gracia llegarán pronto a un Cuerpo cercano a usted. Se anticipa que los ministerios de estos tenientes ejercerán una influencia positiva en las vidas de los salvacionistas en el Territorio Este y aun más allá.

Muchos de los 51 oficiales recientemente comisionados representan a varias generaciones de salvacionistas, lo que marca un rico legado de soldados y oficiales que han contribuido a la historia de servicio del Ejército en el territorio.

El viernes 12 de junio, en Hershey, Pensilvania, los cadetes recibieron grados asociados en ciencia aplicada en el Colegio de Entrenamiento para Oficiales. El sábado por la mañana, una generación de futuros ministros del Ejército hizo gala de sus habilidades como músicos, danzarines, cantantes y dramaturgos al participar en la competencia Territorial de Star Search (Búsqueda de Estrellas). Al mismo tiempo, una generación mayor de oficiales activos y retirados disfrutaron de las sesiones de reencuentro. El domingo, los Heraldos de la Gracia fueron ordenados y comisionados como ministros del Evangelio. Más tarde ese mismo día, recibieron sus primeros nombramientos como oficiales en presencia de la exultante multitud de amigos y familiares.

La continuación de Strikepoint —iniciativa del Comisionado Barry C. Swanson enfocada en empoderar a los salvacionistas para que piensen de manera creativa, y para que lancen nuevos e innovadores ministerios— presentó a los invitados especiales Willie Richardson y a su hija Sadie de “Duck Dynasty”, el exitoso “reality” del canal de televisión A&E.

El fin de semana también fue una oportunidad para celebrar la campaña “Impacto 150”, con miras a aumentar el número de cadetes a 150 el próximo año, en tanto varios futuros candidatos pasaron adelante para ser reconocidos.

Las siguientes e impactantes fotografías graficarán las historias de algunos de los Heraldos de la Gracia. Usted podrá conocer sus vidas y apreciar la manera en que se han transformado como personas tras dos años de riguroso entrenamiento.

 

GenerationtoGeneration_sm1“EL MOMENTO ES ¡AHORA!”
El testimonio de tenienta Barri Vasquez Brandon

Mi abuela, Soldada Bertha Payne, asiste al Cuerpo (Citadel) de Hartford, Connecticut. Es una mujer hermosa, un ángel. Cuando yo era niña, solía quedarme en su casa todos los fines de semana.

Los sábados por la tarde, solíamos ver juntas el programa “Tocado por un ángel” en la televisión. Y después nos preparábamos para ir a la iglesia. Antes de acostarnos, recitábamos el Padre Nuestro. “Bien, ahora repítemelo”, me decía.

A la mañana siguiente, me alisaba el cabello, me ponía las medias y, por supuesto, el uniforme. Luego mi abuela nos llevaba a mí y a mi hermanita al Cuerpo, a las reuniones. Cuando llegó el momento de enrolarme como soldada, a la edad de 14 años, yo ya le había tomado el gusto al uniforme, incluyendo el sombrero.

GenerationtoGeneration_sm2Ya con 16 años, acepté a Cristo como mi Salvador. Sucedió en el evento territorial Star Search (Búsqueda de estrellas). En ese momento, la algazara, las palmas y la música electrizante parecieron acallarse a mi alrededor. Entré en un espacio de paz. Y pensé: “Bueno, Señor. Ya entiendo. Esta será mi vida”. Mi aceptación fue algo muy emocionante para mí. Y esa sensación de saber que estaba donde debía estar la sigo sintiendo hoy.

En la universidad, experimenté un sentimiento de vacío. Hasta que decidí contactar a mi Secretario Divisional. “Necesito algo más. ¡Necesito regresar y participar activamente!” Un día, mientras me ponía el uniforme delante del espejo, me pareció que mis charreteras habían cobrado un intenso color rojo. Cuando le conté eso a mi Secretario Divisional, él me dijo: “¡Esa fue una visión muy vívida!” En ese mismo momento acepté mi llamado al oficialato. Pensé: “Bien. El momento es ¡ahora!”.

 

GenerationtoGeneration_sm3UN ESPÍRITU DE HOSPITALIDAD
El testimonio de teniente Taylor Senak

En nuestra familia hay muchísimas otras personas a las que hemos acogido como si fueran nuestros hermanos, hermanas, tías y tíos.

Mis amigos y yo solíamos llamar en broma a nuestro hogar “El Hostal Senak”, pues casi siempre había alguien nuevo que se quedaba a vivir con nosotros por un par de meses.

En esos tiempos, mis padres eran líderes divisionales de la juventud en Ohio. Y en cierto momento durante las vacaciones de verano, llegamos a tener hasta 15 muchachos alojados en nuestra casa.

Por el lado de mi mamá, somos salvacionistas de cuarta generación. Mis abuelos siempre han sido soldados ávidos. Por el lado de mi papá, somos salvacionistas de tercera generación y oficiales de tercera generación.

En términos de mi oficialato, espero llegar a servir al Ejército tanto como lo hicieron mis padres. Considero que ellos han sido grandes modelos de vida. Yo realmente quiero imitar esa actitud de hospitalidad que ellos siempre han mostrado. Y quiero que la gente en mi Cuerpo sea una verdadera familia —hermanos y hermanas en Cristo— y que sean tratados como tales.

Esta actitud en realidad se remonta a los tiempos de mis abuelos. Cada vez que una persona se entera de que ellos son mis parientes, me dicen: “Tus abuelos son grandes personas”.

Mi pasión es el ministerio de los deportes y el ministerio entre los adultos jóvenes. Quiero compartir con ellos, prepararlos y capacitarlos para que lleguen a ser grandes líderes.

 

GenerationtoGeneration_sm6“SEÑOR, ¡SORPRÉNDEME!”
Tenienta Carmen Colón

Este año, fuera de toda duda, la reacción más dramática de sorpresa y gratitud fue la de la Tenienta Carmen Victoria Colón.

Cuando el Comisionado Barry C. Swanson, Comandante Territorial, anunció: “¡La vas a pasar realmente bien, estoy seguro de ello, pues vas a ser oficiala directiva del Cuerpo de Norwalk, en Connecticut!”, Colón, que había servido un verano en Hartford, Connecticut, se llevó las manos a la cabeza, cayó de rodillas y se echó a llorar.

Los vítores de la audiencia llenaron el lugar. Los nuevos tenientes y oficiales que estaban en la plataforma también la aplaudieron. Sus amigos del Cuerpo de Coatesville, Pensilvania, donde había servido originalmente como soldada, así como sus amigos de Connecticut, se pusieron de pie.

El Comisionado Swanson bromeó: “¿Fue por algo que dije?”

Más tarde, Colón dijo en una entrevista que se sintió extasiada al saber que iba a regresar a Connecticut. “Ellos cautivaron mi corazón”, expresó la dedicada evangelista sobre las personas que había conocido allí. “Para mí es como volver a mi hogar. Le pedí a Dios que me sorprendiera, ¡y vaya que lo hizo!”

Una de las primeras personas que le dio un abrazo de felicitación fue Dee Collier, O.F., una soldada procedente de Hartford, galardonada con la Orden del Fundador, el más alto galardón que se le puede conceder a un salvacionista.

 

GenerationtoGeneration_sm4“MUESTRE AMOR”
El testimonio de teniente Nicolas Sena

Soy salvacionista de cuarta generación. La madre de mi abuelo fue una de las primeras trabajadoras sociales del Ejército de Salvación en Cincinnati, Ohio. Durante 30 años, mi abuelo fue oficial local del Cuerpo (Citadel) de Cincinnati, Ohio. Y llegó a enviar a 30 adultos jóvenes a entrenamiento. Mi mamá fue la trigésima y última candidata a la que envió. Por haber guiado a tantas personas en su preparación para el oficialato, recibió la Orden del Fundador, el mayor galardón que se le puede conceder a un salvacionista.

Un día, en una clase de historia del Ejército de Salvación en la Escuela para Entrenamiento de Oficiales, el Mayor Kenneth Wilson habló acerca de los salvacionistas que han recibido este galardón. Mi abuelo fue uno de los que lo recibió, pensé. Cuando fui a casa para las vacaciones de Navidad, le pregunté a mi mamá: “¿Tienes la Orden del Fundador que recibió mi abuelo? Me encantaría verla”.

Cuando la tuve en mis manos, quedé maravillado. Él había fallecido dos meses antes de que yo viniera al mundo. Pero, a través de ese galardón, tuve la impresión de que lo conocía personalmente, y pude apreciar la influencia que él ha ejercido en el Ejército y en mi mamá.

Como oficial, quiero mostrar ese mismo amor y dedicación.

 

GenerationtoGeneration_sm5UN MINISTERIO DE “6 G”
Tenientes Bramwell y Jana Applin

En sus palabras, el Mayor Ronald Foreman, rector del Colegio de Entrenamiento para Oficiales, dijo que había 22 salvacionistas de primera generación en la sesión de Heraldos de la Gracia, así como 14 salvacionistas de segunda, nueve de tercera, cuatro de cuarta, una de quinta y uno de sexta generación.

La salvacionista de quinta generación era la Tenienta Jana Applin, que estaba a cargo del discurso de cierre de la jornada, y el salvacionista de sexta generación resultó ser nada menos que su marido, Bramwell. Los Applin son hijos de oficiales.

“Siempre hemos sabido que Dios nos llamó a integrarnos al Ejército de Salvación”, dijo Jana. “Hemos crecido sabiéndolo y es parte de lo que somos. Hemos sentido la vocación de servir, amar a la gente y seguir a Dios.

“Es una bendición saber que, a lo largo de tantas generaciones, Dios ha obrado en nuestras vidas y en las de nuestras familias”.

Jana contó que ella y Bramwell escucharon el llamado al oficialato de manera personal e independiente.

Bramwell relató: “En más de una oportunidad, en calidad de hijos de oficiales, uno se pregunta si su llamado a servir al Señor es de uno o si sólo se trata de la única cosa que ha conocido a lo largo de la vida. Pero Dios nos [reveló] nuestra vocación a cada uno de nosotros de manera individual. Y ha sido una verdadera bendición saber que estamos continuando el legado del Ejército de Salvación”.

Bramwell dijo que la idea de continuar el legado está siempre en su mente. Él reflexiona en todas las vidas que han sido tocadas por sus antepasados salvacionistas.

“Cada uno de ellos ha superado las expectativas”, expresó. “He orado mucho a propósito de ello. Con la ayuda de Dios, espero realizar una fracción del impacto que han ejercido en los demás los salvacionistas que me han precedido”.

 

GenerationtoGeneration_sm7“LA CONVERSACIÓN”
Tenientes Brittany y Bryan Bender

“En una conversación que Brittany y yo tuvimos un día, surgió el tema del oficialato. Y, en ese momento, experimentamos una sensación de claridad”, recuerda el Teniente Bryan Bender. “Es difícil explicarlo, pero experimenté una sensación de paz que nunca antes había sentido”.

La Tenienta Brittany Bender recuerda a su vez: “Cuando Bryan sacó el tema a colación, de inmediato me di cuenta de que ello era confirmación por parte de Dios de que Él me estaba llamando a convertirme en oficiala y que lo que yo debía hacer era dejar de lado mis planes y seguir los de Él”.

Bryan es salvacionista de quinta generación. Tanto sus padres como sus abuelos de ambos lados de la familia fueron oficiales. Si bien Brittany es salvacionista de primera generación, sus padres echaron los cimientos de su vida como cristiana contándole historias relacionadas con el Señor. “Yo me sentía maravillada por las historias que me contaban”, dice. “Y a lo largo de toda mi niñez, me dijeron que yo podría hacer aquello que realmente deseara”.

Mientras asistía, siendo una joven adolescente, a los Consejos de la Juventud de la División del Empire State en el Campamento y Centro de Retiro de Long Point, en Penn Yan, Nueva York, Brittany escuchó el llamado al oficialato. “Pero como siempre había dicho, desde que era niña, que quería ser maestra de escuela, dejé lo del oficialato para más adelante”.

Hace tres años, un aborto involuntario puso a los Bender de rodillas. Brittany recuerda ese momento: “Oramos con nuestros oficiales y profundizamos en la Palabra de Dios. El Señor nos ayudó a pasar por esos momentos difíciles”.

Hoy tienen una hija de dos años y un hijo de siete meses. “No puedo imaginar nuestras vidas sin ellos”, dice Bryan.
Dios ha inspirado una pasión en el corazón de Brittany: ofrecer servicio de guardería infantil y proveer un lugar donde los padres y las madres puedan ahondar en la Palabra y en lo relativo a la familia.

 

GenerationtoGeneration_sm8¡REPARTE LAS “BUENAS NOTICIAS”!
Tenienta Kathryn Mayes

La Tenienta Kathryn Mayes, salvacionista de primera generación y oradora representativa para la sesión de los Heraldos de la Gracia, recordó su primer trabajo como repartidora de periódicos en Kentucky mientras servía como soldado en el Cuerpo de Newport, Kentucky.

Mayes instó a sus compañeros de sesión a entusiasmarse con la idea de “repartir” las “Buenas Noticias” de Dios al mundo, tanto como ella cuando repartía los periódicos con las noticias de la prensa a su comunidad.

Mayes, apasionada evangelista además de una entusiasta basquetbolista, dijo: “Nosotros somos los repartidores del Señor”. Tenemos las noticias que este mundo necesita conocer. Un número desgarrador de personas no sabe nada acerca de estas noticias”.

“Este [hecho] debe encender en nosotros el fuego del evangelismo”, expresó Mayes. La antaño líder del equipo “Hands On” en Corea del Sur, repitió: “¡Esto tiene que encender el fuego en nuestros corazones!” 

 

GenerationtoGeneration_sm9“¡LEVÁNTATE, IGLESIA PODEROSA!”

El domingo por la mañana, las lágrimas fluyeron en abundancia durante el servicio de Ordenación y Comisionamiento.

Antes de pronunciar el discurso que preparó, el Comisionado Brian Peddle, Secretario Internacional para la Zona de las Américas y el Caribe, se volvió hacia los nuevos tenientes que estaban sentados detrás de él y les formuló una pregunta retórica: “¿Puedo decir el día de hoy que ustedes son ejemplo vivo de la obra continua de Dios en el mundo? ¿Puedo decirles a ustedes hoy que, si hay evidencia de que Dios no ha soltado de su mano al Ejército, esa evidencia son ustedes?”

“¡Levántate, Iglesia poderosa! ¡Deja que tu luz brille!”, afirmó Peddle. “¡Adelante, soldados cristianos! ¡La batalla es del Señor! En cada comunidad que visito digo: “¡Dejen que el Ejército de Salvación sea la iglesia contra la cual las puertas del infierno no prevalecerán!”

Colaboraron en este artículo: Warren L. Maye, Robert Mitchell y Hugo Bravo

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