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Conmemoración de los eventos de la cruz

Morristown, New Jersey

Como es tradición en el Cuerpo de Morristown, New Jersey, este año se organizó un desfile de testimonio de lo que Jesús vivió ese día que conmemoramos con el nombre de Viernes Santo, en el que el Señor fue crucificado y en el que su sangre fue derramada para expiación de los pecados del mundo. Aquellos que creen en este hecho y confiesen a Dios sus pecados recibirán la promesa de la vida eterna.

Varios miembros de la congregación se reunieron en el estacionamiento para orar en grupo momentos antes del inicio del desfile. Para llamar la atención de los transeúntes y de aquellos que se asomaban por las ventanas y puertas de sus casas para ver pasar el desfile, el bombo hacía oír su resonante mensaje de que algo muy fuera de lo común estaba ocurriendo.

El hombre que representaba el papel de Jesús cargaba la pesada cruz sobre uno de sus hombros mientras su cuerpo era azotado con el látigo romano. Detrás de él iban las mujeres y los hombres en sus trajes de época y el resto de los participantes que acompañaba ese desfile testimonial.

Al llegar a un lugar donde se encontraba reunida una gran muchedumbre, el Mayor Walter Droz pronunció un sentido mensaje sobre  el sacrificio de Jesús en la cruz. Al terminar, invitó a aquellos que se sintiesen movidos a aceptar a Jesús como su Salvador a que levantaran la mano. Varias personas de distintas edades lo hicieron y el Mayor oró por ellos como también por aquellos que habían escuchado el mensaje de la cruz.

Esa misma escena se repitió en otro lugar, pero en ese caso fueron los jóvenes quienes pidieron una oración mientras la gente salía de sus casas a la calle a ver la procesión.

Al término de este acto, el hombre que representaba a Jesús fue “crucificado”. Tras ello, toda la congregación ingresó en la capilla y varias de las personas que nos habían seguido también se animaron a hacerlo.

Fue una tarde llena de bendiciones, cantos y testimonios. El momento de oración, dirigido por la Mayora Marta Droz, marcó la culminación perfecta de un hermoso día de conmemoración y de celebración.

por Mayora Cladis Ferri

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