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Cómo tender puentes e invertir en los jóvenes

tenderpuentes_main“En estos tiempos no te puedes plantar delante de los jóvenes adolescentes y predicarles. Eso no funciona con esta generación”, dijo el Capitán Bryan DeMichael. “Tienes que crear una conexión con ellas o ellos. La clave para tender puentes es formar relaciones”.

El programa del Ejército de Salvación conocido como “Bridging The Gap” (“Tender puentes”) o “BTG” por sus siglas en inglés, se desarrolló para conseguir que los delincuentes juveniles sin antecedentes penales y designados por el tribunal, cumplieran su libertad condicional, dejaran la delincuencia, y comenzaran a cultivar un estilo de vida exitoso y productivo.

El programa desarrollado originalmente en el Cuerpo de Springfield, Massachusetts, ha sido modificado y lanzado en el Cuerpo de Lancaster, Ohio, bajo el liderazgo de los Capitanes Bryan y Laura DeMichael, oficiales directivos. Además, ahora ofrece a los delincuentes sin antecedentes penales una oportunidad única para su liberación.

“Nunca me vi trabajando con adolescentes ni siendo algún tipo de secretaria de la juventud”, dijo la Capitana Laura. ”Pero siempre he sentido pasión por las personas. Y resulta que los adolescentes… son las personas más necesitadas en Lancaster.”

Del tribunal al cuerpo

La inspiración para iniciar el programa le llegó a la Capitana Laura en 2015. Tres muchachos del grupo juvenil del Cuerpo, que destrozaron una propiedad privada, comparecieron ante un juez. En esa época, todos los delincuentes adolescentes en Lancaster tenían que comparecer ante el mismo tribunal, se tratara de una acusación por hurto, por ausentismo escolar o por asesinato.

“Eso hacía que los delincuentes sin antecedentes penales se sintiesen como criminales irrecuperables hasta por los delitos más pequeños que cometían”, explica la Capitana Laura.

Ella se presentaba en las audiencias judiciales vestida de uniforme a interceder por los adolescentes. “Y por la gracia de Dios”, dijo, “lograron mantener limpio su récord mientras cumplían el servicio comunitario ordenado por el tribunal.

Bridging the Gap for SA Connects“Ni la corte ni los chicos esperaban ni se imaginaban que alguien de nuestro Cuerpo se presentara”, dice la Capitana Laura, “pero yo quería que supieran que no estaban solos. Y también deseaba que el tribunal supiera que esos muchachos no eran criminales”.

Con la llegada del verano, los chicos terminaron de cumplir su servicio. Sin embargo, los DeMichael descubrieron su pasión por emprender este tipo de intervenciones en nombre del Ejército de Salvación.

“Eso expresa la esencia de lo que queremos que cada adolescente obtenga de este programa”, dijo. “Nosotros tendemos el puente entre la libertad condicional y el mensaje positivo de Dios para sus vidas”.

Los tribunales de la ciudad acogieron esa idea conscientes, plenamente, de que provenía de una iglesia.

“Cuando los oficiales de libertad condicional nos preguntaron si hablaríamos de nuestra fe con los jóvenes, les dijimos que sí”, cuenta el Capitán Bryan. “No se la impondremos, pero ellos sabrán que nuestros valores proceden del Señor. La comunidad se mostró de acuerdo, lo cual ya era una señal de que nos iría bien. Dios le abrió camino al programa antes de que empezara”.

“Cuando los muchachos y las muchachas terminan las sesiones de BTG, aprenden una valiosa lección: que el mundo no los persigue”.

Habilidades y testimonios

Como asistentes del ministerio, los Soldados Dustin y Amber LeMaster coordinan el programa BTG. Pasan la mayor parte de su tiempo con los adolescentes. Los LeMaster diseñan el currículo requerido de 6 a 8 semanas y se aseguran de que cada adolescente se presente ante su oficial de libertad condicional.

“Los adolescentes vienen aquí a hacer sus tareas, a ayudar en los quehaceres del Cuerpo y a jugar con los videojuegos o al billar”, cuenta Dustin. “Pero eso es sólo la mitad de la historia. Más tarde en el día, podemos presentarles a un joven un poco mayor que relate a la clase acerca de cómo vencer sobre el crimen y las drogas. Al día siguiente, traemos a un representante de un banco de nuestra localidad para que les habla sobre cómo administrar su dinero y llevar un presupuesto de manera eficiente. Otro día, escriben currículos y se preparan para las entrevistas de trabajo.

“Estas son habilidades que serán útiles a todos los adolescentes por igual; las que no siempre aprenden en la escuela y ni siquiera con sus padres”.

Estas lecciones son parte crucial del programa “Bridging the Gap”. Ayudan a los adolescentes a fortalecer su autoestima y a crear relaciones con otras personas en su comunidad.

Bridging the Gap for SA Connects“Cuando un funcionario del banco de tu localidad te reconoce como participante de programa BTG sobre finanzas, se hace más fácil acceder a su lugar de trabajo y establecer conexiones y amistades”, explica Dustin. “Las personas te conocen y quieren que te vaya bien en la vida”.

Dustin afirmó que enseñar a esos adolescentes también permite conocer de ellos y de la situación en sus hogares. Él recuerda a un joven que quería aprender acerca de los cupones de alimentos (“food stamps”) y cómo se pueden usar para lograr un presupuesto equilibrado.

“Él ya sabía, con toda precisión, el monto del salario que debía ganar para poder seguir recibiendo ayuda del gobierno”, dice Dustin, “pues su familia vivía de esa ayuda. Nosotros tratamos de enseñarles que hay otra manera de vivir. Que pueden ser exitosos y ganar dinero por sí mismos”.

“El primer objetivo es que cumplan con las obligaciones de su libertad condicional. Queremos que se entrenen y que consigan empleo en la comunidad”.

Aun cuando aprender a administrar el dinero y recuperarse de las adicciones no son necesariamente lecciones basadas en la fe, cada adolescente en BTG sabe que las personas que les ofrecen ayuda son seguidores de Cristo.

“Si surge como tema o pregunta, siempre nos alegra hablar al respecto. Hemos sostenido muchas y muy buenas conversaciones sobre el Señor y acerca del papel que juega en nuestras vidas”, dice Dustin.

Estas discusiones han dado lugar a poderosos testimonios de los miembros. Sarah fue enviada a BTG debido a su ausentismo escolar. Su madre estaba en coma. Su abuelo había trasladado a su madre a la sala de su casa. Sarah se irritaba cada vez que entraba a la sala y pasaba al lado de su madre agonizante.

“Invitamos a Sarah a la sesión nocturna de adolescentes, pero prefería permanecer sola”, dice el Capitán Bryan. “Cuando logramos que ingresara a nuestro programa, comenzó diciendo: ‘Yo no creo en Dios’. A final de esa noche nos confesó: ‘Estoy muy enojada con Dios’. Ese es un cambio muy significativo que ocurrió en sólo unas horas”.

“Amar a esos jóvenes”

“Cuando iniciamos el programa Bridging The Gap, nos impusimos una regla indispensable”, cuenta el Capitán Bryan. “Tienes que amar a esos jóvenes. Mediante ese amor, te comprometes con sus vidas y desarrollas relaciones con ellos. Te mantienes al corriente de lo que están haciendo mucho tiempo después de que finalizan el programa”.

Fue el amor lo que llevó a la Capitana Laura a presentarse en el tribunal para interceder a favor de los jóvenes. Desde entonces, todos han seguido participando activamente en el Cuerpo y en la actualidad sirven como modelos de conducta y vida para los nuevos jóvenes que ingresan a BTG.

“Mi objetivo es que 3 de cada 4 jóvenes de BTG se incorporen a una iglesia”, declara la Capitana Laura. “Quiero que ellos sepan que todas las experiencias pueden ser usadas para la gloria de Dios, incluso aquellas luchas que han debido enfrentar”.

Conforme el programa BTG inicia su segundo año de operaciones, los Capitanes DeMichael y los LeMaster anticipan con entusiasmo lo que va a ser este año su trabajo con esas jóvenes almas. A medida que van desarrollando las herramientas que necesitan para ser exitosos, se van haciendo más conscientes de que nunca más sentirán que están solos.

“Se siente como si los hubiese conocido desde hace años”, dice la Capitana Laura, con una gran sonrisa. “Es lo que sucede cuando te comprometes con otras personas”.

por Hugo Bravo

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