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Cómo Superó su Pasado

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“Angel” recuerda cada detalle de la primera vez que cometió su primer “delito”. El solo hecho de hablar de eso le hace revivir el dolor y las lágrimas.

El camino que la llevó a ese fatídico encuentro en una esquina de la ciudad de Toledo, Ohio, había sido largo y doloroso para ella. Ahora está buscando ayuda, sanidad y el poder del amor de Dios a través del programa de Recuperación de Víctimas de Explotación Sexual (RISE, por sus siglas en inglés) del Ejército de Salvación.

A la edad de 4 años, Angel fue maltratada sexualmente. A los 8, fue violada por una pandilla. Cuando su madre murió, Angel recurrió a las drogas para aplacar el dolor, por lo que pronto se hizo adicta al extremo que estuvo dispuesta a todo para financiar su adicción.

Un día, mientras se hallaba mendigando en una esquina, un “cliente” se acercó en su auto y le ofreció 50 dólares para que se fuera con él a un lugar apartado. Angel le dijo que ella no era ese tipo de persona, pero el hombre volvió a buscarla otras dos veces.

“Mientras más tiempo permanecía ahí, peor me sentía por la necesidad de drogarme”, recuerda Angel. Eso la llevó a reconsiderar la oferta. Al fin y al cabo, pensó, no tenía por qué ser ni tan terrible ni tomarle mucho tiempo.

Cuando el hombre volvió la tercera vez, Angel cedió.

“Estábamos en el asiento trasero de su auto. En ese momento, sentí como que había sido violada una vez más”, dice. “Todo lo que viví en ese momento me hizo sentir asqueada. Lo único que podía hacer para olvidar el asco que sentía era drogarme”.

Tocar fondo

En 2008, Angel perdió su casa y su automóvil debido a su adicción a la heroína. Además, perdió la custodia de sus cuatro hijos.

“Y además me encontraba viviendo en la calle”, recuerda. “La adicción había destruido mi vida por completo. Es un ciclo horroroso en el que te ves atrapada.

“Fue ahí cuando me di cuenta de que debía hacer algo. Tenía que probarme a mí misma, a los servicios de protección de la infancia y a mis hijos que no iba a seguir viviendo de esa manera. Quería ser la mejor persona y la mejor madre posible”.

“Una persona diferente”

Un programa del tribunal refirió a Angel a RISE, lo que al fin la ayudó a iniciar una terapia para superar su adicción y le allanó el camino para reencontrarse con sus hijos. También ha vuelto a la escuela y espera conseguir muy pronto su certificado de profesional de la salud.

“Así podré devolverle a la sociedad lo que me dio y ayudar a otras personas a enderezar sus vidas, lo cual es realmente gratificante”, dice.

Angel dijo que Marchon Noon, que coordina el programa RISE en Toledo, también la ha ayudado a conseguir una vivienda permanente y a obtener asesoría legal, de modo que cuenta con una “voz” en el tribunal.

“De no ser por Noon, no estaría asistiendo a la escuela en este momento”, explica Angel. “Este programa me ha ayudado a encontrarme a mí misma y está haciendo de mí una  mejor persona. Me ha ayudado a fortalecer mi autoestima. Estoy en una mejor posición. Soy una persona completamente diferente”.

Volver con fuerza

“De no ser por este programa, no estaría sentada aquí”, dice Angel. “Estaría en la cárcel o muerta. No creo que sería la persona que soy ni me sentiría como me siento ahora sin el programa RISE.

“Ya no me inyecto en el brazo. Ya no aspiro drogas. Ya no fumo más marihuana”.

Noon dice que Toledo ocupa el 4o puesto a nivel nacional como la ciudad en que hubo más arrestos y condenas por tráfico sexual en el período 2006-2012. La proximidad de la ciudad a la frontera con Canadá y a otras grandes ciudades de Ohio como Cleveland y Columbus, y como Detroit, en Michigan, la convierten en un “foco” del tráfico sexual.

“Pienso que si vives en Toledo, corres más riesgo de verte prostituida o envuelta en abuso de drogas debido a las condiciones que hay aquí para eso”, explica Noon.

RISE es parte de una coalición contra la trata de personas a nivel del condado. Mientras otras organizaciones distribuyen artículos de higiene para las mujeres en las calles, RISE se enfoca en la atención intensiva de casos, en brindar defensoría legal, conexiones con otros servicios sociales y programas de educación.

Reunión de apoyo

Algunos de los beneficiarios acuden a nosotros directamente desde los tribunales de justicia, como fue el caso de Angel.

“Yo me encargo de esos beneficiarios, sin cuestionamiento”, comenta Noon. “Les servimos a todos. No rechazamos a nadie.

“Nuestra fortaleza es la gestión de cada caso. Aplicamos una estrategia integral”.

RISE opera desde un Cuerpo en Toledo, el personal incluye a Noon y a dos asistentes sociales.

Cada martes, entre 10 y 20 mujeres se reúnen en el Cuerpo para un encuentro en el que reciben cariño, apoyo, un almuerzo y un devocional.

“Tratamos de darles herramientas que las empoderen”, expresa Noon.

Noon cuenta que se sintió muy contenta cuando una de las beneficiarias llevó un folleto del programa RISE de vuelta a la casa de rehabilitación en la que se ha estado quedando. Al día siguiente, Noon recibió llamadas de varias mujeres de esa residencia.

Fijar objetivos

“Estas mujeres han pasado por las mismas situaciones por las que yo pasé”, dice Angel. “Algunas, incluso, han sufrido más que yo. Ver la situación en que estaban entonces y en la que se encuentran ahora te hace confiar que sí hay esperanza.

“Nos sentimos mejor con nosotras mismas porque contamos con personas que nos apoyan y que desean ayudarnos a ser lo mejor que podamos. Ellas nos dan las herramientas que realmente necesitamos y que nadie nos ofrece en ninguna otra situación”.

Noon indica que las mujeres fijan los objetivos y un horario a seguir. RISE las ayuda con asuntos como vivienda y pagos de servicios de gas, luz y agua, de salud e higiene, de salud mental, de transporte, de educación y de una carrera profesional.

“Ellas escogen el camino y nosotros las ayudamos en el trayecto”, afirma.

Noon dice que no es fácil decirle a una mujer que está ganando 50 dólares por “cliente” que acepte un trabajo en que le paguen el sueldo mínimo, pero hace todo lo posible por convencerlas.

“Queremos mostrarles que hay otros caminos que nada tienen que ver con la prostitución”, explica.

Ayuda práctica

Angel dice que el programa RISE también la ha ayudado a recibir artículos de aseo personal, ropa, comida, materiales escolares y fichas para el sistema de transporte público.

“Ellos harán cualquier cosa por sus beneficiarios”, dice. “Sacrificarán su tiempo y su energía para ayudarnos”.

Noon pensaba que su carrera se enfocaría en políticas sociales, pero “una vez que empiezas a trabajar en este programa y escuchas las desgarradoras historias de estas mujeres, hace que quieras involucrarte y que desees hacer algo al respecto”.

Noon indica que no importa de qué se trate, sea proveer un medio de transporte o dinero para que una mujer pueda lavar la ropa; ella está aquí para ayudar; incluso después del horario de trabajo y hasta en los fines de semana.

“Estoy de turno todo el tiempo en nombre de Cristo”, dice. “¿Qué haría Cristo? Si una mujer se siente vulnerable y me necesita, yo estoy aquí. Cristo nos llama a salir al encuentro de las personas que más necesitan ayuda.

El poder de la oración

“Mostramos el amor de Dios al ayudar a las mujeres; empezando por sus necesidades más pequeñas. Expresamos el amor de Cristo a través del trabajo que hacemos y del amor que compartimos”.

Tara Woodbury, una de las asistentes sociales del programa RISE, dice que ella también muestra ese amor orando con las beneficiarias que están dispuestas a recibirlo.

“Muchas veces ellas desean esas oraciones”, cuenta Woodbury. “Eso las lleva a alcanzar un nivel de sanidad aún más profundo. Ofrecemos algo que falta en otras agencias sociales”.

“Para mí, es más que un trabajo; es un ministerio. Es una extensión de mi fe. Este es un segmento de la población injustamente desatendida y que necesita una tremenda cantidad de amor, confianza, respeto y atención”.

Angel, que solía asistir a la iglesia en su niñez, dice que el dolor y el sufrimiento que vivió como adulta la hizo cuestionarse su fe en Dios, pero RISE “me ha hecho acercarme muchísimo a Él”.

La presencia de Dios

Ella ve a Dios obrar cada día en su vida, incluido el momento en que mientras oraba —a propósito de su situación habitacional— Noon la llamó por teléfono para decirle que RISE la podía ayudar.

“Se me erizó la piel pues le acababa de pedir a Dios que me ayudara”, apunta.

Angel dice que sigue viendo a su hijo más pequeño casi todos los días, pero sólo cuando él pasa en el bus escolar. Una mañana hace pocos días, mientras se dirigía al programa de rehabilitación, Angel pensó que ya era demasiado tarde para verlo, pero en ese instante reconoció el bus escolar y corrió a saludarlo agitando la mano.

“Fue la sensación más asombrosa”, cuenta Angel. “Era temprano por la mañana y el sol recién había salido; y esa gran sensación de calma se apoderó de mí. Pensé: Muchísimas gracias, Señor, por permitirme ver a mi hijo.

“Fue un momento espiritual y me hizo darme cuenta de que todo lo que estoy haciendo es por una razón”.

por Robert Mitchell

“Angel” habla sobre los peligros del consumo de la heroína.
“Conozco a muchas mujeres que han tenido que atender “clientes” a causa de la heroína. Es una droga perversa, asquerosa y terrible. Debes hacer absolutamente todo lo que esté en tus manos para alejarte de ella.

“Cualquiera puede conseguirla. No importa quién seas ni dónde vivas. No importa el color de tu piel ni tu estatus social. La heroína es la droga más fácil de conseguir. Es más fácil de conseguir que la marihuana. La puedes obtener en cualquier esquina. Está a mano en todas las escuelas. Se la puede hallar en forma sintética en la mayoría de los hogares.

“Yo tomaba pastillas para combatir el dolor, pero eran demasiado caras. La heroína es mucho más fácil y más barata de adquirir.

“Me consumió completamente. La necesidad que tienes de consumirla te hace hacer cosas horribles.

“No tarda mucho en volverse adicto a ella, en especial si ya tienes predisposición a la adicción. Cuando ese es el caso, te vuelves adicto a la heroína más intensa y más rápidamente. Y esa adicción destruye tu vida. Destruye absolutamente todo”.

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