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Cómo combatir los pensamientos negativos con la Palabra de Dios

En estos tiempos de cuarentena, las últimas semanas han sido un reto para todos. Algunos reportes calculan que —de toda la población mundial— un poco más de la mitad de la gente está respetando las restricciones de no salir de sus casas y limitando la circulación por las calles; es decir, que multitudes de ciudades enteras —y aun de naciones— están voluntariamente guarecidos en sus hogares, lo cual es muy bueno y favorable para aminorar el contagio. Aunque, infortunadamente, el hacinamiento está causando efectos sociales y comportamientos negativos —en familias e individuos— nunca vistos hasta ahora.

Hemos observado por ejemplo, que por más que la gente trate de mantener una sana distancia del resto de la población para no contagiarse físicamente con el virus, es casi imposible evitar que las noticias que “bombardean” nuestras mentes —por parte de los medios electrónicos (algunas ciertas, muchas otras no)— afecten nuestra paz diaria. Y es que, desde que comenzó la expansión del coronavirus, dondequiera que miremos o qué escuchemos, siempre hay algo que nos recuerda la gravedad de la situación. Esto, por supuesto, puede causarnos ansiedad, depresión, enojo o simplemente llenarnos de miedo.

¿Habrá algo que podamos hacer para remediar esto? ¿Cómo debemos responder los cristianos ante la situación actual? ¿Cómo podemos combatir los pensamientos negativos que desbordan nuestras mentes?

Nuestro refugio siempre es el Señor Jesús, que a través de Su Palabra —la Biblia— nos da ánimo en tiempos de dificultad y tribulación, además de que nos transmite fortaleza por medio de la fe, para no desmayar ni estar confundidos.

Nuestra relación con el Señor se hace mucho más íntima si leemos Su Palabra, pues así conoceremos acerca de Su carácter y Su voluntad con nosotros. Esto nos fortalece vigorosamente y cambia, de una manera drástica, nuestra forma de pensar, de vivir y de sentir. Es en las páginas de la Biblia donde podemos conocer la paz de Dios, la cual sobrepasa todo entendimiento y transforma nuestras vidas aun en los tiempos más difíciles.

Permíteme, querido lector, compartirte algunos pasajes de la Biblia para ayudarte a “echar fuera” cualquier pensamiento negativo, y para que llenes tu mente con las promesas de Dios, las cuales están grabadas en Su Palabra.

1. Esta situación (aunque difícil) es temporal y, a fin de cuentas, pasará.

El apóstol Pedro, en su primera carta, nos insta a vivir consagrados a Dios en santidad y soportando las pruebas pacientemente, recordándonos que son temporales. Solo Dios es eterno, las aflicciones son pasajeras, incluida esta crisis. Pedro también afirma que Jesús nos fortalece en medio y durante la prueba, y que esta —una vez superada— hace que nuestro carácter se manifieste mucho más fortalecido y más maduro que antes.

Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca”, 1 Pedro 5:10.

2. Dios no permitirá que suframos una crisis que no podamos resistir.

Esto es asombroso, pero cierto. En la fidelidad y la misericordia de Dios por nosotros, no existe situación —por más fuerte que parezca— que rebase la resistencia que Él mismo nos ha otorgado. Mira lo que escribe el apóstol Pablo a la Iglesia en Corinto:

“No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar”, 1 Corintios 10:13.

Así que, confiados en esta promesa, podemos confesar que Dios está dándonos la fortaleza para continuar hasta el final de esta y cualquier otra crisis.

3. No estamos solos, el Espíritu Santo nos brinda paz duradera.

En el Evangelio de Juan se registra un maravilloso discurso del Señor Jesús a sus discípulos. Mientras el Señor anunciaba su muerte en la cruz, también les comunicaba que aunque se apartaría de ellos, no los iba a dejar solos; pues enviaría a su Santo Espíritu a sostenerlos, especialmente en tiempos difíciles. Además les brindaría la paz de Dios, aun en los días malos. Leamos: “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”, Juan 14:26-27.

4. Confiemos en Jesús, que vence toda situación difícil.

La reputación de alguien, particularmente, nos da certeza de cómo va a actuar en situaciones futuras. Jesús ya probó su poder para vencer a la muerte, al pecado, a Satanás, a las enfermedades y todo lo que venga a su paso. Si Jesús es nuestro campeón, tenemos la certeza de que podemos tener paz en Él, confiados en que Él ha vencido toda adversidad. No hay ninguna enfermedad ni ninguna aflicción que tenga más poder que nuestro Dios. Juan 16:33 afirma:“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”.

 5. Podemos llevar nuestros problemas al Señor en oración, Él escucha y atiende.

Esto es maravilloso, el Señor —que es el Creador, Preservador y Gobernador de todas las cosas— tiene el oído atento a nuestras necesidades cuando oramos. Mientras sostiene el universo entero con su mano, tiene además tiempo y voluntad para estar contigo en tu angustia y tu ansiedad. Podemos —sin ningún temor ni restricción— acercarnos a Él en oración, compartir nuestros sentimientos, anhelos y todo nuestro ser. Él siempre está con nosotros. Filipenses 4:6-7 indica:“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”.

La afirmación del verso anterior es poderosa, pues afirma que en la “Paz de Dios”no hay lógica ni entendimiento humano, puesto que es sobrenatural. Pero eso no es todo, nos dice también que en esa paz, el Señor “guardará”, es decir, protegerá y preservará nuestras emociones y los pensamientos de nuestra mente en Cristo Jesús.

Querido lector, solo he querido compartir brevemente contigo —a través de algunos versos de la Biblia— la maravillosa paz que Dios nos da. Mi oración es que en estos tiempos de crisis sanitaria puedas refugiarte en Cristo, a través de su maravillosa carta de amor para la humanidad: la Biblia. Es probable que, a partir de hoy, puedas leer aun más sus páginas y así recibir la paz de Dios, que ha de guardarte de pensamientos malos; sobre todo en estos tiempos que estamos tan expuestos a rumores y noticias alarmistas. Recuerda, Dios puede guardarte de todo pensamiento malo.

Mayor Gerardo Balmori
Pastor y Oficial Directivo
del Cuerpo Central de San Juan, Puerto Rico

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