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Comisionado Joseph Dex

ColFrankPayton

“Cadete Sargento Joseph Dex, le comisiono como Capitán y su primer nombramiento será en Perú, Sudamérica”. Así dijo el Comisionado en Londres, Inglaterra, al joven Dex en el año 1937. Ese joven podía comprender muy poco lo que eso significaba. Al llegar a Lima, Perú, fue recibido por el Comandante Divisional. Pronto emprendieron viaje a la ciudad de Trujillo. En esa época, el lugar era  desierto, sin caminos marcados y el viaje de tres días en camión no era el más cómodo, especialmente considerando que la temperatura oscilaba alrededor de los 100 grados Fahrenheit. (38° C.). Con dificultad pudieron alquilar un lugar donde vivir y comenzar la obra salvacionista. El Comandante Divisional estuvo a cargo de la reunión de la primera noche pero al terminarla anunció que al día siguiente, el Capitán continuaría solo con la obra. El pobre Capitán, con limitado conocimiento del idioma, luchó todo el día para preparar un programa y un mensaje. Le pidió ayuda a  un nuevo amigo para que corrigiera  su mensaje y este se lo devolvió lleno de errores. Hubo unos 40 asistentes y la reunión duró apenas una media hora.

Dex reconoció que su primera responsabilidad era  aprender el idioma, de manera que se dedicó a la tarea por medio de la lectura y conversaciones con los muchachos en la calle y escuchando la radio. Con el tiempo,  aprendió lo suficiente para sobrevivir. El problema más grande radicaba en que la ciudad era muy católica y hubo mucha oposición de parte del sacerdote. Pasaron los meses y la falta de convertidos le desanimó de tal manera que decidió que él era un fracaso y convendría que volviera a Inglaterra y ser Soldado en su Cuerpo salvacionista. Luchó toda una noche pero, al fin, pudo salir victorioso y decidió continuar esforzándose en Trujillo.

El día que Dex nunca olvidó en todos sus años como Oficial fue el Viernes Santo del año 1938.  A pesar de la oposición, unas noventa personas asistieron al culto que él había anunciado, tres de ellos se convirtieron. Pronto el Capitán Dex comenzó las clases de reclutas. Es interesante saber que las tres personas que aceptaron a Cristo, a través  de los años, continuaron fieles,  y uno de ellos llegó a ser Oficial. Con los tres convertidos comenzaron a hacer reuniones al aire libre y poco a poco la obra prosperó. Mientras estuvo en Trujillo, contrajo matrimonio con la Capitana Moss Graver y juntos continuaron sirviendo en esa ciudad por un total de seis años.

Una de las evidencias de la provisión de Dios sucedió durante la depresión económica de los años treinta, o posiblemente durante la Segunda Guerra Mundial. Época en la que sufrieron algo de escasez. Por ejemplo, hubo un tiempo cuando tenían un solo foco de luz. Cuando estaban en el salón de reuniones, allí estaba el foco. Cuando estaban en la casa comiendo, allí llevaban el foco y lo mismo cuando era tiempo de dormir. Tenían gran temor de que se cayera  el foco en uno de esos movimientos o que se fundiera. No podían comprar focos  aunque tuvieran el dinero. Llegó la época de Navidad y los Dex deseaban poder entregar algún regalito para los niños y los adultos que asistían a las actividades pero no tenían la posibilidad de hacerlo. En la Noche Buena llegó una canasta con toda clase de confites,  otras cosas especiales para la Navidad y un cheque. La nota que acompañó la canasta decía: “Las cosas son para ustedes y el cheque lo pueden gastar como quieran”. Para comenzar, compartieron  con  la gente del Cuerpo. Pero lo más interesante es que había dos focos de luz en la canasta, justamente la cantidad que necesitaban. Nunca supieron quién les regaló la canasta.

La carrera de los Dex en Sudamérica duró unos 35 años. Tuvieron nombramientos desde el norte en Perú con  el calor sofocante y en el sur de Punta Arenas, Chile, donde el frío es fuerte. Con el tiempo comenzaron a recibir nombramientos en la administración incluyendo la dirección de  la Escuela de Cadetes. Su ministerio les llevó a los tres Territorios del continente, y además  como Jefes Territoriales. Seguramente el Capitán Joseph Dex no podía vislumbrar el ministerio que Dios tenía preparado para él, pero así es para cada uno de nosotros. Puede ser que no lleguemos a la variedad de experiencias que tuvieron los Comisionados Dex pero hay algo especial esperándonos si decimos sí a Dios.

Nosotros tuvimos el privilegio de conocer a los entonces Mayores Dex cuando llegamos por primera vez a la Argentina en el año 1958 y su dominio del idioma era de lo mejor.

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Fuente:

Serie de artículos escritos por la Comisionada Moss Dex publicados en la revista The Officer en el año 1983.

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