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Casa viva

San Ramón, Costa Rica

Casa Viva” es una organización que trabaja con niños que recoge el Patronato Nacional de la Infancia (PANI). La manera en que trabaja Casa Viva es con familias de “acogimiento”: familias que cuidan a los niños mientras se resuelve su situación familiar.

Cuando mi esposo y yo escuchamos de Casa Viva, casi de inmediato dijimos que  no podíamos entrar en el programa porque ambos trabajamos y estudiamos; sería algo muy difícil y una gran inversión, además ya teníamos a nuestra hija. Al pasar los días, Dios sembraba en nuestros corazones el querer servir y ayudar a esos niños, aunque fuese una gran responsabilidad. Empezamos las capacitaciones, entrevistas y visitas para ingresar a ese programa. Cuando terminamos el proceso, llegó a nuestro hogar “Juanito”*, un bebé de 17 días de nacido.

Él nació prematuro y era muy pequeñito. Los primeros días fueron de cansancio, trabajo duro, trasnochadas y consumían toda nuestra energía. Fue un trabajo que requería mucha oración y disciplina espiritual; un ministerio a tiempo completo. Ha sido todo un reto salir adelante, pero podemos decir que hemos visto la mano del Señor en todo momento moviéndose en nosotros y en la vida de este pequeño.

“Juanito” es una gran bendición en nuestro hogar. Ha traído: unidad familiar, trabajo en equipo, disciplina y mucho amor. Me encanta porque es un ministerio familiar; mi esposo da una ayuda incondicional, mi madre lo cuida cuando tengo que trabajar, mi hija está encargada de entretenerlo y hacerlo reír. Ella le hace todos los pequeños favores; todos somos parte de esta experiencia.

Ahora lo más difícil es dejarlo ir. Ya se resolvió su situación y volverá con su familia, pero tenemos claro que solo somos un puente para que esos niños conozcan una vida con Cristo. Confiamos en Dios que “Juanito” estará bien. Recordamos Su palabra que dice: “Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará” (Salmos 37:5).

Hay tantos niños que necesitan amor, sobre todo el amor de Dios. Es nuestra responsabilidad como cristianos ayudar al prójimo: “Porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; era forastero y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis” (Mateo 25:35-36). No decimos que sea “fácil” o “bonito”. ¡Ningún ministerio es solo fácil y bonito! Hay etapas difíciles, momentos estresantes y agotadores, pero también hay momentos maravillosos, en los que verdaderamente se ve la gloria del Señor, en los que Dios sana, libera y llena vidas. Es hermoso ver alegría en esos pequeños ojitos.

Amamos este ministerio y pronto llegará otro niño u otra niña a quien recibir.

*Nombre ficticio

por Briggitte Retana

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