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“Caminar en la Luz”

CaminarenlaLuz_ins1Las luces resplandecían en todo su fulgor sobre la Tenienta Melanie Ortiz mientras se desplazaba por el escenario ante el Comandante Territorial, Comisionado Barry C. Swanson. En presencia de 2.000 personas y lleno de orgullo, Swanson le ofreció el Premio del Comisionado al Desempeño. Todos los presentes la ovacionaron de pie.

Swanson dijo que el premio daba cuenta de las habilidades académicas y de liderazgo demostradas por Ortiz, así como de su capacidad para “interiorizar a fondo la experiencia de ser cadete”.

Como integrante honrada de la sesión “Mensajeros de la luz”, ese día en el Hershey Lodge marcó un fuerte contraste en la vida oscura que Ortiz vivió sólo cuatro años antes.

Como hija de la Mayora Teresita Pacheco, oficiala directiva en Ponce, Puerto Rico, Ortiz creció en el Ejército de Salvación. Pero hace más o menos una década, se apartó de su familia y de una vida centrada en Dios.

“Mi mamá oró por mí sin pausa todo ese tiempo”, dice Ortiz. “Durante unos diez años me mantuve alejada del Señor y de mi familia. Fui rebelde. Era una persona amargada y egocéntrica”.

No obstante, en la época en que la madre de Ortiz fue nombrada al Colegio de Entrenamiento para Oficiales (CFOT) en Suffern, New York, Ortiz regresó a Puerto Rico. En cualquier caso, ella regresaría a los Estados Unidos para asistir a la universidad en Chicago. Allí empezó a consumir alcohol, estupefacientes y tenía, lo que ella misma describía como, “una boca sucia”.

“Mi mamá siempre me hablaba del Señor”, recuerda Ortiz. “Me instaba a caminar en la luz.

“Una noche cuando estaba sola y me encontraba viviendo en la más completa oscuridad espiritual, recordé que el Señor había prometido algo mucho mejor que eso para mí. De modo que regresé a la iglesia, entregué mi corazón al Señor una vez más y aquí me tienen”.

Melanie Ortiz recibe el reconocimiento del Comisionado Swanson.

Melanie Ortiz recibe el reconocimiento del Comisionado Swanson.

Ortiz también escuchó y respondió al llamado que se le hacía al oficialato. Como cadete, sirvió en el Colegio de Entrenamiento para Oficiales en calidad de capellana, organizando grupos de música y cumpliendo sus responsabilidades de líder. Así se convirtió en una luz para los demás cadetes.

“Fui [durante esos dos años de entrenamiento] lo que soy”, confiesa Ortiz. “Quería animar a los demás, quería que me fuera bien en términos académicos y también quería crecer espiritualmente. Nunca esperé nada como esto [el premio]. No hice más que cumplir la obra del Señor”.

Ortiz, que ingresó al entrenamiento para oficiales desde el Centro Comunitario Ray & Joan Kroc en Guayama, Puerto Rico, se emocionó al recibir su primer nombramiento como oficiala asistente en el Cuerpo Central de San Juan, donde cumplió su nombramiento de invierno.

“Estoy emocionada. Sorprendida. Me siento agradecida y bendecida”, dijo después del servicio de nombramiento. “Siento emociones en este momento”.

La Tenienta Kendacy Barnes, oradora en calidad de representante de la sesión en ese servicio, dijo que no era ninguna coincidencia que la sesión se llamase “Mensajeros de la luz”.

“El Señor ha levantado un ejército, una generación de soldados, que no sienten miedo de asaltar las fortalezas de la oscuridad con Su maravillosa luz”.

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