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‘Amor sororal’

El ministerio de Eliza Shirley continúa

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En 1879, Eliza Shirley se sintió movida a tomar la difícil decisión de dejar la región de las East Midlands en Inglaterra y venir a Filadelfia, “La Ciudad del Amor Fraternal”, en los Estados Unidos. Con sólo 17 años de edad, ya era una evangelista decorada y una tenienta comisionada en el Ejército de Salvación. Estimó que acompañar a Amos Shirley, su padre, a Estados Unidos a llevar adelante su ministerio, sería para ella un importante desafío.

El General William Booth, Fundador del Ejército de Salvación, tampoco estaba seguro de si sería apropiado enviar a una joven a 3.000 millas de distancia a embarcarse en semejante tarea. Temía que el hecho de estar tan lejos alterase de alguna manera el mensaje y los principios que ella iba a enseñar.

Pero Amos Shirley, salvacionista y tejedor de seda de profesión, le habló del vicio, el alcoholismo y de los diversos problemas que enfrentaban a diario los residentes de la ciudad y de cuánto necesitaban ser alentados—física, mental y espiritualmente. Y, junto con ello, ansiaba poder tener a su familia a su lado.

Y fue así que Booth le dio su bendición a Eliza y a su madre. Eliza sabía que si se trasladaban a Estados Unidos, ella trataría de echar ahí los cimientos para la obra del Ejército de Salvación.

En Filadelfia, mientras pronunciaba su prédica durante una noche fría, el ministerio de Eliza literalmente prendió fuego entre muchas almas que la escuchaban y que a través de ella pudieron conocer al Señor.*

Al poco tiempo, los Shirley—padre, madre, e hija—abrieron dos estaciones nuevas desde las cuales pudieron ampliar su ministerio.

El 24 de marzo de 1880, los Shirley y el Comisionado George Scott Railton, otro protegido de Booth, unieron fuerzas en una reunión inaugural en Filadelfia en la que participaron 1.500 personas de diversas procedencias.

La obra continúa

Hoy día, la misión de Eliza Shirley continúa en Filadelfia con numerosos Cuerpos (iglesias) del Ejército de Salvación, incluyendo un Centro de Rehabilitación para Adultos, un Cuerpo y Centro Comunitario Ray & Joan Kroc, 20 albergues, y diversos ministerios con base en la comunidad.

SAConnects viajó recientemente a 3 de estas instituciones y les pidió a las personas que ahí trabajaban que reflexionaran sobre la manera en que la misión de Eliza Shirley sigue influyendo en su trabajo.

A inicios de 2014, cuando la Capitana Sheila Rolon fue nombrada al Centro Comunitario del Cuerpo del Tabernáculo de Filadelfia, se dio cuenta de que la obra sería diferente de lo que ella y su marido, el Capitán Omar Rolon, habían podido conocer en un nombramiento anterior en Allentown, Estado de Pennsylvania.

Tal como había hecho Eliza Shirley, los Capitanes Rolon vivieron nuevos desafíos. Como recuerda la Capitana Sheila: “Tan pronto como llegamos, lo primero que necesitaba ver era dónde podría trabajar lo más rápido y lo más duro, porque todo aquí se hace a un ritmo mucho más rápido que en Allentown.”

El Centro Comunitario del Cuerpo del Tabernáculo de Filadelfia hace las veces de una iglesia y de un centro de actividades. Se celebran servicios de adoración y clases de estudio bíblico, así como programas musicales, campamentos de verano y encuentros de grupos juveniles.

“Hay tanta necesidad en esta parte de Filadelfia, y sin embargo a veces [la gente] se muestra vacilante a la hora de aceptar lo que tenemos para ofrecer. De lo que me siento agradecida es que hemos sido bendecidos con muchísimas personas que están dedicadas por completo a la obra. Muchos de nuestros soldados han vivido aquí desde hace años y ellos son los pilares de la comunidad”.

Así como el General Booth vio el futuro del Ejército en una joven mujer, la Capitana Rolon ve muchísima fortaleza en sus salvacionistas más jóvenes. “He visto niñas de la edad de Eliza Shirley, a veces mucho más jóvenes, asumir la responsabilidad de un hogar, o ejercer el papel de líderes comunitarias. Las he visto aquí en la iglesia. Son aquellas que han tenido que crecer tan rápido que perdieron la oportunidad de vivir su niñez y adolescencia. Sus padres están demasiado enfermos o sufren de algún tipo de adicción o bien han decidido no trabajar”, dice Rolon. “Éstas son las muchachas y los niños que más participan en nuestra iglesia. Ellas salen a hablarles a los otros residentes de la comunidad. Tocan los timbres de las casas. Hacen de anfitrionas en la celebración de nuestros programas. Y traen a la gente a la iglesia”.

Semejante valentía y empuje son una inspiración, pero la Capitana Rolon dice que la iglesia también necesita ayudarlas a normalizar sus situaciones familiares. Dios y la esperanza necesitan abrirse un lugar en sus corazones. “El círculo [del dolor] se debe romper. De no ser así, algún día, habiéndose convertido en madres ellas mismas, esas jóvenes se podrían hallar en la misma situación”.

Las soldados Lizbet Luciano y Esperanza Bonilla, quienes también sirven en el Tabernáculo de Filadelfia, ven a Eliza Shirley como modelo a seguir en cuanto a lo mejor que el Tabernáculo, y el Ejército de Salvación, tienen para ofrecer.

“La iniciativa de Eliza Shirley se refleja en los enormes gestos que han hecho estas jovencitas”, dice Luciano “como el de ayudar a la iglesia; y en los gestos más pequeños, como recordarle a la gente que Jesús los ama”.

“Lo mejor que pueden hacer los líderes de nuestra iglesia es aventurarse fuera de ella—tal como hizo Eliza Shirley—y simplemente mostrarle a la comunidad que Dios vive en los corazones de todos nosotros, sin importar quiénes somos”, dice Bonilla.

Sobre la base de la confianza

Cuando Shirley y su familia desembarcaron en Filadelfia, la tarea de generar confianzas entre ellos y los residentes más necesitados resultó abrumadora. En la actualidad, en la Casa Eliza Shirley (en inglés, The Eliza Shirley House), ubicada en el centro de Filadelfia, pueden surgir problemas similares.

“Lo primero que hacemos con todas las personas que llegan buscando ayuda, es asegurarnos siempre de establecer una comunicación sensible con ellas. Puede ser que esas personas lleguen indignadas, pero eso es algo que esperamos”, dice Marilyn Canty, directora de la Casa. “Yo también me sentiría indignada si las personas en las que confiaba me hubiesen echado de casa”.

A lo largo del año, la Casa Eliza Shirley provee estabilización a familias en situación de calle. Los niños que se han escapado de casa, al igual que las personas necesitadas, abusadas o desamparadas pueden contar con una cama donde dormir, una comida caliente, una persona que las escuche y una voz consoladora que les diga que están y estarán en un lugar seguro.

Canty sabe que la misión del Ejército de Salvación provee las necesidades básicas primero y hace las preguntas después. “Empezamos con: ‘Sí, te vamos a dar comida, un lugar donde quedarte y toda la ayuda que necesitas. Después nos haremos cargo de los detalles. Si quieres quedarte aquí, lo puedes hacer. Si necesitas que llamemos a tu familia y le pidamos que te den otra oportunidad, también podemos hacer eso por ti”.

“Se trata de conocer a las personas en el lugar donde se encuentran, y de darles un poco de esperanza. Eso es lo que Eliza Shirley quería hacer de todo corazón. Siendo una jovencita de sólo 17 años, su empuje, sabiduría, compasión y deseo de ayudar a los demás me parecen extraordinarios”, dice Canty. “Ésa es la manera en que trato de vivir, y es la manera en que hacemos las cosas aquí en la Casa Eliza Shirley”.

El mensaje correcto

Si bien los Shirley habían logrado transformar con éxito una vieja fábrica de sillas en el primer centro del Ejército de Salvación en los Estados Unidos, les resultó difícil promover de manera eficaz el mensaje del Ejército.

Hoy en día, el Cuerpo y Centro Comunitario Ray & Joan Kroc en Filadelfia también enfrenta obstáculos similares.

“Yo diría que el mayor desafío es hacer que las personas entiendan el beneficio de lo que tienen aquí”, afirma la Mayora Lynn Gensler, administradora asociada. “El alcance real de lo que ofrecemos es difícil de imaginar”.

El Centro Kroc está ubicado en uno de los vecindarios más críticos de Filadelfia, rodeado de vías férreas y fábricas abandonadas, todas ellas cubiertas de grafiti.

La misión de Kroc coincide con la de Eliza Shirley: estimular la mente, el cuerpo y el espíritu de las personas más necesitadas de la ciudad. “Hemos dado con una cita interesante de James K. A. Smith. Dice así: ‘Los hábitos son el gozne en torno al cual giran nuestros corazones’. Sabemos que nosotros no podemos cambiar a las personas”, dijo la Mayora Gensler.

“Pero el Centro Kroc provee un ambiente de amor, seguridad y bienestar, y el que eso se haya creado hace posible que ocurran cambios. Cuando las personas desarrollan buenos hábitos, el resultado eventual son mentes, cuerpos y espíritus sanos. Si bien nosotros no podemos cambiar a las personas, nosotros sí podemos crear un ambiente propicio para que ellas cambien y al mismo tiempo darles a conocer a Cristo, el verdadero “transformador de vidas”.

“El espíritu de Eliza Shirley nos ayuda a alentar a las personas a ser lo mejor que puedan ser. Esto es lo que tratamos de darles a entender a las personas que vienen a nosotros buscando ayuda, así como a nuestros propios empleados, las personas que hacen posible que el Centro Kroc pueda funcionar”.

La Enviada Anita Hinson, directora educacional del Centro Kroc, dice que trabajar ahí es una oportunidad única. “Emulamos las manos de Cristo y el espíritu de Eliza Shirley; su ministerio fue un ministerio de ayuda, y nosotras seguimos haciendo eso sin discriminación y de la mejor manera que podemos”.

Conocidas por su amor

William Booth solía decir que los mejores hombres en su ejército eran las mujeres. Él y Eliza Shirley estarían orgullosos de saber que hoy día, la obra y la misión del Ejército de Salvación prospera en Filadelfia gracias a los esfuerzos de estas mujeres y de todos aquellos que llevan adelante su ministerio en la ciudad del Amor Fraternal (y Sororal).

* Para saber más sobre Eliza Shirley, lea los libros Red–Hot and Righteous: The Urban Religion of The Salvation Army [Al rojo vivo y sedientos de justicia: La religión urbana del Ejército de Salvación] (Winston, 1999) y Soldiers of Uncommon Valor: The History of Salvationists of African Descent in the United States [Soldados valerosos: la historia de los salvacionistas de ascendencia africana en los Estados Unidos] (Maye, 2008).

por Hugo Bravo

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