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¡Alegría tras la jubilación!

Durante la frenética ráfaga de actividades del 2017, la Mayora Stella McGuire se precipitó a preparar su jubilación oficial como si se lanzara en una tirolesa cuesta abajo.

Tras una carrera de 22 años como oficiales del Ejército de Salvación, ella y su marido se retiraron siendo oficiales del Cuerpo Youngstown, en Ohio. Sinceramente, el primero de septiembre —el “Día-D”—, la fecha de su paso a retiro, llegó más rápido de lo esperado.

“Creo que no nos tomamos el tiempo para prepararnos para eso. Somos personas que siempre están ocupadas con nuestras tareas y responsabilidades. Soy una de esas que se aseguran de ponerle el punto a todas las íes. Quiero asegurarme de que las personas que vengan después de nosotros se integren a algo que ya esté funcionando bien. En consecuencia, creo que no nos tomamos el tiempo emocionalmente para pensar y menos aún para preparar lo que iba a pasar con nosotros. Hasta la búsqueda de una casa para nuestro retiro fue algo de último minuto”, cuenta McGuire.

El paso a retiro, irónicamente, ha abrumado a los McGuire igual que el oficialato en su momento. En 1995, cuando Stella y Doug decidieron cambiar de carrera y convertirse en oficiales, el cambio ocurrió literalmente de un día para otro.

“Habíamos estado participando en la iglesia y logramos hacer muchas cosas, razón por la que se nos acercaron para convertirnos en enviados. Eso llevó a que nos convirtieran en capitanes auxiliares”, recuerda ella. “Una semana estábamos sentados en el banco de la iglesia. Y a la semana siguiente, estábamos en el púlpito. Y ahora, vamos de vuelta: del púlpito volvimos al banco”.

La jubilación llega de manera furtiva a los que han servido a los demás por décadas. A medida que los “Baby Boomers” [nacidos después de la Segunda Guerra Mundial], se van retirando —por razones de edad— de la fuerza laboral, miles de ellos enfrentan estas preguntas: “¿Qué voy a hacer ahora?”, “¿Cuál es la voluntad de Dios para mi vida ahora?” o “¿Tendré dificultades para costear mis gastos de ahora en adelante?”

Jubilados “apesadumbrados”

¿Sabías que, de acuerdo a un estudio del Centro de Investigaciones Pew, de aquí hasta el año 2020 se van a jubilar —cada día— alrededor de 10.000 Baby Boomers? Además de eso, sostiene el Centro Pew, para el año 2030, cuando el total de los 79 millones de Baby Boomers haya alcanzado la edad de 65 años, el 18 por ciento de toda la población de este país será de esa edad o mayor. El centro también informa que los Baby Boomers “se sienten más pesimistas que los adultos de otras edades”.

“De momento, los Baby Boomers se sienten bastante apesadumbrados”, reporta el Centro de Investigaciones Pew.

Al realizar la transición hacia la jubilación, es fácil sentirse deprimido, en especial si has pasado toda tu carrera trabajando a alta velocidad, como los McGuire.

Los Mayores Kellus y Marcia Vanover, ahora en Lexington, Kentucky, se encontraron en esa situación cuando pasaron a retiro hace siete años. La pareja ha permanecido activa sirviendo en su Cuerpo. Han estado realizado asignaciones temporales en el Ejército. Pero la transición de una vida a otra los golpeó fuerte en lo emocional, dice Marcia.

“Lo que nos sucedió tras el paso a retiro es que al principio uno está muy ocupado acoplándose a su nueva vida. Pero una vez que ya has hecho eso, tienes que buscar en que ocuparte. Después de tantos años en el ministerio dando todo de ti a los demás, el paso a retiro te golpea”, cuenta Marcia. “Tras un par de meses, me dije: ‘Ya no puedo seguir limpiando el baño. Me tiene aburrida. ¡Necesito hacer algo!’”

¿Es posible planificar todo esto por adelantado para evitar o enfrentar con éxito los desafíos emocionales, espirituales y prácticos del paso a retiro? A continuación, tenemos algunos consejos sobre cómo hallar alegría y paz en este nuevo momento que emprendes en el camino de la vida.

Libera a ese Moisés que llevas adentro

Para muchas personas, la jubilación llega tras una segunda carrera. Ese fue el caso de los McGuire. Stella se desempeñaba como supervisora en una corporación de investigaciones y Doug trabajaba en una compañía manufacturera cuando se sintieron llamados al oficialato en la década de1990.

“Me sentí como Moisés ante la zarza ardiente”, recuerda Stella. “Todo sucedió muy rápido”.

Ahora que se han jubilado del Ejército de Salvación, ella se ha vuelto a sentir de la misma manera.

“Estoy en busca de un ministerio para mí, uno diferente del de oficiala y todavía no sé cuál. Pero lo que sí sé es que estoy buscando poder hacer algo diferente y hacerlo bien”, explica.

La Mayora Charlene Fawcette también se jubiló este primero de septiembre de su nombramiento en el Cuerpo Citadel de Akron, Ohio. Ella halló una alegría inesperada durante su último nombramiento aconsejando y orientando a personas drogadictas. No está segura de lo que quiera hacer en sus años de retiro, pero sabe que le encanta aconsejar y orientar a las personas, y le gusta el aspecto administrativo del manejo de un Cuerpo.

“Me he encontrado con personas que no la han pasado nada bien tras jubilarse. Enfrentan una situación en que se sienten deprimidos. Estoy cansada. Quiero tener la oportunidad de rehacerme y de evitar, a toda costa, la inactividad. Quiero asegurarme de siempre ser relevante”, dice Fawcette.

Los Vanover dicen: Si también te sientes un poco “avanzado de edad” y temes dejar de ser “relevante” como persona, recuerda que Dios ha tenido planes para muchas personas a lo largo de la historia que, una vez llegadas a la vejez, creyeron que no tenían ya nada que hacer.

“Tras esos primeros meses acoplándonos, le preguntamos a Dios: ‘¿Qué quieres que hagamos? Tenemos energía para regalar. ¿Cuál es el ministerio que quieres para nosotros?’”, cuenta Marcia.

Desde que pasaron a retiro en 2010, han servido como oficiales directivos interinos en Newport, Kentucky; realizaron un breve servicio como parte del personal en el cuartel del Ejército en Moscú, Rusia; sirvieron también de orientadores pastorales de oficiales activos en SWONEKY durante cuatro años y Marcia, incluso, ha trabajado por tres años en Curves, un centro de control de peso y ejercicio para mujeres.

También son voluntarios activos, tanto en el Cuerpo en Lexington, Kentucky, como en la comunidad. Kellus ayuda con el ministerio de la cocina móvil cuando ocurren incendios y otro tipo de emergencias, ha ayudado con las campañas de la olla roja y ha servido de orientador de Cadetes locales. Ambos han ayudado en la Escuela Dominical, han tocado para la banda, y han tocado instrumentos de percusión para la banda de la Fraternidad de Estudiantes del Ejército de Salvación en la Universidad de Asbury en la cercana ciudad de Wilmore, Kentucky. Kellus, veterano de la Guerra de Vietnam y de la Fuerza Aérea, también trabaja de voluntario en el Hospital de Veteranos de su localidad, tocando su guitarra para los veteranos, y haciendo vigilia junto a la cama de aquellos que están solos y moribundos. Además, toca en una banda local de jazz.

No caigas en la trampa del “Yo haría”, “Yo podría”, “Yo debería”

Un consejo que los McGuire han escuchado una y otra vez por parte de otras personas es que, al pasar a retiro, persigan los sueños de su vida, sean los que sean. No seas de los que al final de su vida dicen: “Ojalá hubiese podido hacer tal o cual cosa”.

“Si hay algo que deseas hacer después de jubilarte, y que estás seguro que quieres  hacer, tómate el tiempo para que te informes al respecto. Somos afortunados como oficiales por el hecho de que podemos hacer eso; además, me encantaría pasar un tiempo en la universidad. Si tienes un plan o un objetivo, ¡ve por él!”, aconseja ella.

En cuanto a las necesidades financieras, ella también recomienda a los oficiales jóvenes empezar a planificar ahora mismo pensando a largo plazo. “Todos piensan: ‘No tenemos que preocuparnos. Todo va a estar bien cuando lleguemos a esa situación’. Pero yo les aconsejaría que empiecen a ahorrar desde ya para ese momento. Conocemos a algunos oficiales que han enfrentado dificultades en ese sentido. Uno nunca está listo para el momento en que tiene que recurrir a los cheques del Seguro Social, todo cambia muy rápido. Por eso, da un paso a la vez y haz todos los preparativos necesarios con años de anticipación”, dice.

Espera milagros

No subestimes el poder de la oración y espera milagros inesperados, dice Stella McGuire. Dios a veces abre puertas con algo tan simple como puede ser el tipo de casa en la que siempre habías deseado vivir tras pasar a retiro.

“Yo tiendo a dejar mis propias necesidades para el final. Trabajamos desde temprano por la mañana hasta la noche para asegurarnos de que las cosas se hagan bien. Y nos esforzábamos el doble en el trabajo para tener suficiente tiempo de salir a buscar una casa, viajando a Youngstown, a 40 minutos de distancia, para pasar el día entero buscando esa casa”, recuerda. “Y los obstáculos en el camino fueron desapareciendo. Dios proveyó. Yo sabía, más o menos, dónde quería vivir, e hicimos una oferta por una casa. Acabábamos de decidirnos por esa en particular, en parte porque estábamos cansados de tanto buscar. Y porque me había operado hacía poco de ambas rodillas.  De modo que hicimos la oferta pero no lográbamos contactar a los dueños, ¡y justo en ese momento se puso a la venta otra casa!

“¡Era la que Dios tenía planeada para nosotros todo el tiempo!”

La residencia en la que vivirían su retiro es todo lo que ella se imaginó y aun más. Y se encuentra incluso en un vecindario que a ella le gustaba, en un área de alta demanda, donde es muy difícil que se ponga a la venta una casa.

“Yo sabía que quería una chimenea y un lugar seguro para nuestros nietos; y todas estas cosas se vieron cumplidas. La casa es más de lo que me merezco. Es una casa hermosa, tal como yo la quería y en la que quería vivir”, dice.

Disfruta la alegría que brindan la familia y los amigos

La felicidad es fugaz; la alegría es permanente, dice Fawcette. Busca la alegría en la jubilación dedicando a tu familia y tus amigos buena parte del tiempo que posiblemente no tuviste mientras desarrollabas tu ajetreada carrera. Ella ya está pensando en compartir tiempo con sus nietos; la mayor de sus hijas iba a dar a luz a su bebé justo en el día en que Fawcette debía pasar a retiro.

“¡Le dije que no diera a luz antes del primero de septiembre!”, se ríe Fawcette. “Ella ya tiene otros dos niños y mi hijo tiene cuatro. Ella y su marido se mudaron al lugar adonde yo voy a vivir. Mi hijo menor tiene el Síndrome de Down. Vamos a estar todos juntos el mes de septiembre”.

Entretanto, conforme te vas internando en este nuevo capítulo de tu vida, no te olvides del consejo más importante: mantén a Dios y la oración siempre en el centro y delante de ti, recomienda Fawcette.

“Es un componente necesario de todo esto. Estás en proceso de cambiar de rumbo. Tu vida está cambiando de maneras que nunca imaginaste y lo está haciendo hasta en los aspectos más mínimos”, explica. “Mi conversación con Dios me ayuda muchísimo en todo ello. Cuando vuelvo a vivir esos momentos de ansiedad, me quedo quieta y Él me da la respuesta. Tú sabes que es Él quien te habla, de eso no tienes la más mínima duda. Él juega un papel clave. No tengo una visión clara de mi futuro, pero te puedo asegurar que, en los últimos meses, la oración se ha vuelto cada vez más importante a la hora de reflexionar sobre la dirección que debo seguir”.

por Heidi Lynn Russell

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