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Al mundo impío Dios amó

MayoraRobyLa Mayora Elizabeth Roby, Oficiala jubilada, vive ahora en Carolina del Sur. Bajo el título “Tesoros olvidados” ella ha preparado una serie de artículos, en la que presenta interesante información sobre algunas de las canciones que han definido la obra del Ejército de Salvación.
Al mundo impío Dios amó,
Movido en compasión,
Y a gran precio lo salvó
De su condenación.

Esta es una de las canciones que aparece en el cancionero más antiguo que tengo en español. La versión original es idéntica a la que aparece en otros himnarios. Durante la preparación del Cancionero 1977 de Sudamérica se alteraron las palabras de muchas canciones e himnos, la primera estrofa de esta canción fue uno de esos casos. Desafortunadamente, la traducción no es tan fiel al original como lo era la versión original. Aquella primera estrofa era una adaptación poética de Juan 3:16 y 17, los versículos que muestran el plan de salvación de Dios y Su amor por nosotros. Esta es la estrofa original:

Al mundo impío Dios amó,
Perdido en su maldad;
Y a gran precio lo salvó
De buena voluntad.

El coro afirma el gran amor de Dios por nosotros: y también encapsula Juan 3:16:

¡Oh!, qué amor, ¡qué inmenso amor!,
No hay otro amor así;
Dios desde el cielo, al Salvador
Envió a morir por mí. 

La segunda estrofa avanza para mostrar que la muerte de Cristo en la cruz fue por nosotros, Su redención fue por nosotros:

Y ahora es mío por la fe,
El don de Dios, Jesús;
Mi redención por sangre fue,
La sangre de su cruz.

La tercera estrofa nos habla de nuestra vida cristiana y de la santidad, así como de nuestra libertad en Cristo:

El don glorioso y la virtud,
La vida y santidad,
Jesús me da en plenitud
Y santa libertad.

La estrofa final nos cuenta el gozo que nos da Cristo en nuestro diario vivir por Él y luego la gloria eternal que podremos gozar con Él en la vida venidera:

Aliéntate, ¡oh! alma fiel
Pues Cristo te dará
Felicidad aquí, con Él,
Y eterna gloria allá.

Es extraño que la mayoría de la información que tenemos sobre este himno venga de fuentes salvacionistas. Fue escrita por Martha Matilda Stockton, alrededor de 1871 y publicada en una colección de himnos llamada The Voice of Praise en 1872, y en Winnowed Hymns en 1873.  Sin embargo, la historia de cómo se llegó a escribir este himno fue contada por el Teniente Coronel H. Vincent Rohu en The Bandsman and Songster, el 2 de noviembre de 1935. Yo estoy citando la historia tal como se menciona en The Companion to the Song Book of The Salvation Army por Gordon Avery, publicado en 1961. “La Señorita Martha Brustar (1821-1885) se casó con el Reverendo W. G. Stockton de Ocean City, New Jersey. Siendo niña, una tarde calurosa en el oeste de los Estados Unidos, estaba sola en la granja cuando una india piel roja que llevaba su bebé sujeto a su espalda le pidió algo de pan y agua. La niña rápidamente respondió al pedido y la visitante comenzó a contarle su historia. Había perdido a su marido en una lucha tribal y se encontraba de camino hacia la aldea de su padre en el lejano oeste. La india habló de un misionero de Canadá que había visitado la aldea de su esposo y le había contado a la gente de aquel lugar la historia del amor de Dios. El modo simple y sencillo de la india llevó a la niña a dedicar su vida entera a hacer conocer esas mismas buenas noticias y, en 1871, el recuerdo de aquella experiencia y las palabras de la india visitante tomaron cuerpo en esta canción”.

Ocean City, New Jersey, de donde era el Reverendo Stockton, era una comunidad a la orilla del mar, fundada por cuatro ministros cristianos como un complejo para vacaciones. Es muy posible que el testimonio de la señora Stockton fuera compartido allí en el Tabernáculo, o en otras reuniones evangelísticas, y fuera oído por salvacionistas. Gordon Taylor en su Companion to the Song Book of The Salvation Army, 1988, dice en su versión abreviada de la historia, que la fuente de información es desconocida. Más allá de la historia del himno, lo importante es que le hablemos al mundo sobre el amor salvador de Jesús por todos nosotros.

por Mayora Elizabeth Roby


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