SAconnects en Español

¡Al fin, mamá llegó a casa!’

El otro día estaba esperando con impaciencia que un chofer terminara de girar a la derecha para entrar al flujo del tráfico. Hasta lo que alcancé a ver, el paso había estado libre hacía 10 segundos por lo menos, tiempo suficiente para hacer el giro. Toqué la bocina con cierta timidez para facilitar las cosas.

Una vez que los dos carros se encontraron lado a lado, miré con disimulo al conductor que me había colmado la paciencia.

Cuando vi a una señora encogida, de pelo cano, con sus arrugadas manos aferradas con fuerza al manubrio, y con el mentón alzado para poder ver, se me derritió el corazón.

En ese instante, lo único que podía hacer era rogar que esa anciana llegara sana y salva a su casa. Mi molestia fue sustituida por la idea de que algún hijo o hija adulta de esa señora, algún nieto o bien su marido también estarían ansiosos de que sobreviviera a su salida en automóvil y de que regresara a casa a salvo.

Aunque mi mamá nunca manejó un auto ni llegó a vivir tantos años como esa anciana, sentí el mismo amor por esa desconocida, que jamás sabrá siquiera que existo.

Se me ocurrió pensar que si tuviera la oportunidad de ser amable con ella, lo haría, porque eso es lo que habría esperado que otras personas hicieran por mi mamá si estuviese viva.

En la próxima edición, echaremos un vistazo a algunas de las madres del Ejército de Salvación que son jóvenes, saludables y que dan a conocer el amor de Dios a los miembros de sus familias y a los demás como sólo ellas pueden hacerlo.

Mientras eso ocurre, esperamos abordar al menos un aspecto de la maternidad que pueda hallar un eco en usted.

— Warren L. Maye
Editor en Jefe

Previous post

DIGITAL EDITION: APRIL 2018

Next post

‘Mom’s home!’