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Ahora estoy comprometido del todo

“Que nadie te menosprecie por ser joven, al contrario, que los creyentes vean en ti un ejemplo a seguir en la manera de hablar, en la conducta, y en amor, fe y pureza.”

—1 TIMOTEO 4:12

 

Kaytlin Childs oye comentar que los adolescentes son demasiado jóvenes y no tienen la experiencia necesaria para ser líderes.

Ella no cree nada de eso y está fascinada con el elemento de Capacitación de Jóvenes Adultos del programa “Strikepoint” en el momento mismo en que asume varias funciones de líder en su Cuerpo en Lowell, Massachusetts.

“Realmente me encanta toda esta idea de empoderar a los jóvenes para que asuman el liderazgo”, comenta. “Contradice el estereotipo según el cual ‘los niños no saben mucho’ o ‘no son capaces de hacer nada’”.

Childs, hija de los Capitanes David y Stephanie Childs, oficiales directivos en Lowell, dirige el cuerpo de baile (“dance troupe”) y participa en la Banda Junior, en la Banda Senior, en los Cantores y en la Compañía de Cantores

Tanya Cameron, coordinadora de Salvemos las Distancias (“Bridging the Gap” o “BTG”, por sus siglas en inglés) en Lowell, dice que Childs se ha convertido en una compañera mentora para algunos de sus estudiantes del programa BTG y los ha invitado a integrarse al cuerpo de baile.

“Pienso que una de las cosas que nuestro Cuerpo promueve es darle el liderazgo y empoderar a nuestros jóvenes”, explica Cameron. “Kaytlin le ha dado un gran impulso a esto. Comenzó con la danza sagrada y se ha transformado en una gran líder.

“Ella trata de incentivar a los jóvenes y a hacerlos pensar. Cuando entro y los veo practicando danza sagrada, me impresiona tremendamente ver todo lo que ella ha madurado en su relación con Dios”.

Hallar inspiración

Childs dice que sus padres fueron una gran inspiración para ella.

“Ver a mis padres y el ejemplo que me daban mientras yo crecía fue mi introducción al liderazgo”, reflexiona.

Childs, que tiene 16 años y está cursando su escuela intermedia, dice que luchó  porque —como hija de oficiales— la familia se mudaba de un lugar a otro. Pero en el campamento de verano del año pasado, experimentó un despertar espiritual al ver “Jesus Theater” (“Teatro de Jesús”). Fue a verlo varias veces.

“Esa última semana en el campamento me quedó claro que esta es mi vida. Esto es lo que quiero hacer con mi vida. Es como quiero vivir. Fue un momento poderoso”, cuenta Childs. “Hasta entonces, simplemente me movía. Pero ahora me la juego por entero.

“Ser líder me hace sentir que voy por el camino, por la dirección correcta, y que estoy haciendo lo que Dios quiere que haga. No estoy desperdiciando mi vida. Al contrario, la estoy usando para el propósito correcto”.

Ella hace la tarea

Childs, como la mayoría de los chicos de su edad, vive conectada con los medios de comunicación sociales. Usa plataformas digitales para compartir materiales devocionales con sus bailarines. Además, selecciona con mucho cuidado la música que usa.

“Cada vez que escojo canciones nuevas, las estudio a fondo antes de enseñarlas”, dice. “Antes de idear la coreografía, reflexiono a fondo sobre cada una de las palabras de la letra buscando en ellas inspiración para interiorizar la canción. Aprendo lo que las palabras significan para que les pueda comunicar a los demás lo que he podido entender.

“En lo que se refiere a la danza, me aseguro de entenderlo primero. Lo absorbo todo y eso me ayuda. Cuando danzo, me siento conectada con Dios y quiero que los bailarines tengan esa misma sensación.

“Si la letra de una canción habla de elevar la vista al cielo, les digo: ‘Tienen que elevar la vista hacia Dios, ahora mismo. Tienen que sentirlo y alcanzarlo’”.

Childs además ha ayudado a Alivia, la hija de Cameron, y ha servido como modelo de conducta para muchas otras niñas en el Cuerpo.

Childs dice que una de las chicas a las que ayudó tiene dificultades en su casa. A fin de ayudarla, Childs escogió —para el cuerpo de danza— una canción sobre la promesa que Dios nos ha hecho de que nunca nos abandonará.

“He estado tratando de hacerle ver que, aun cuando la situación que vive su familia puede ser problemática, Dios siempre está a su lado”, cuenta Childs.

Childs, que se enamoró de Romanos 12:2 durante la Competencia Bíblica en la que participó siendo joven soldado, dice que comparte ese versículo cada vez que puede.

“Me aseguro de mostrar que no soy de este mundo”, dice. “Yo soy de Dios y trato de divulgar esa verdad a todas las personas que se cruzan por mi camino. Quiero que depositen toda su confianza en Dios”.

Childs, que se propone estudiar educación cristiana, piensa llegar a ser pastora de la juventud u oficiala.

Cameron dice que la entusiasma mucho ver a adultos jóvenes como Childs y Shaquan Rainey, otro joven del Cuerpo, siendo empoderados para convertirse en líderes.

“Si no invertimos en nuestros jóvenes, ¿qué va a ser de nuestra comunidad? ¿Cuál va a ser el rostro de nuestra iglesia en el futuro? Ellos son una inversión y necesitan que les dediquemos más de nuestro tiempo. Tenemos que incentivarlos”, afirma Cameron.

‘Alguien como yo’

Shaquan Rainey creció en un hogar monoparental. Luego de que su familia se mudase del estado de Florida a Lowell, Massachusetts, teniendo él ocho años, empezó a asistir al Ejército de Salvación.

“El Ejército de Salvación es lo mejor que hay”, sostiene.

Rainey, conocido por sus compañeros como “Shaq”, creció en el Cuerpo. En la actualidad, es un ejemplo brillante del programa de Capacitación de Jóvenes Adultos. Participa en el Cuerpo de Aventureros y forma parte del equipo de adoración y del cuerpo de danza. A nivel divisional, participa en Mass Brass y en los Ministerios Juveniles de Arte (“Youth Arts Ministries” o “YAM”).

“Él siempre se esfuerza por mejorar”, reflexiona Cameron. “Les extiende su mano a los jóvenes que participan en BTG y constantemente los está invitando a asistir a la iglesia y a integrarse al grupo juvenil. También muestra su bondad en la escuela donde estudia, donde sigue hablándoles a los chicos que participan en BTG; además de que les muestra amor y bondad fuera de la iglesia.

“El hecho de haberse criado sin su papá ha sido difícil, pero en vez de volcarse a las calles, él se ha integrado al Cuerpo y ha buscado guía y orientación en modelos masculinos positivos de conducta”.

Retribución

Rainey dice que su razón para asumir un rol de liderazgo en el Cuerpo es muy sencilla.

“Entiendo a estos niños porque yo solía ser un chico temerario que no sabía nada acerca de Cristo”, cuenta. “Son exactamente como era yo. Ellos necesitan a alguien que sea como ellos. Es que he estado donde ellos están. Me hace sentir bien hablar con ellos.

“Me encanta ayudar a otras personas. Yo les digo: ‘Aquí estoy, dispuesto a hacer todo lo que sea necesario’. No quiero ver a nadie sufrir, dolido ni triste. Quiero verlos a todos felices y bendecidos. Eso me hace sentir muy bien. Yo sé que Dios sonríe desde lo alto”.

Compartir lo que uno sabe

A Rainey, por ser el adolescente de mayor  edad, los más jóvenes suelen hacerle preguntas sobre la Biblia.

“Y yo les digo: ‘Sí, es real. Ve a casa y haz que tu hermano o tu hermana, incluso tu mamá te lean la Biblia. La Biblia puede ayudarte a comprender’.

“Los niños tienen en sus padres modelos a los que seguir, aunque nosotros también lo somos aquí en la iglesia”, afirma Rainey. “Me gusta ejercer un gran impacto en sus vidas. Me encanta poder verlos a gusto y alegres pues eso nos sube el ánimo a todos. Es un vínculo que tenemos entre todos aquí en la iglesia”.

A Rainey le encanta impartir sabiduría a las personas que han crecido sin sus padres, como fue el caso suyo y de sus tres hermanos.

“Mi experiencia me permite hablarles de muchas cosas”, dice. “Puede que se sientan algo asustados o un poco afectados, pero no me avergüenza contarles lo difícil que eso fue para mí.

“Yo les digo: ‘Ustedes no necesitan de un padre biológico. Ustedes cuentan con un Padre celestial que les ayuda en todo lo que cada uno de ustedes pueda necesitar’.”

‘Es mi responsabilidad’

El versículo bíblico que más le gusta a Rainey es Juan 3:16.

“Es sobrecogedor comprender el amor que Él siente por nosotros”, dice Rainey. “Los chicos a veces no saben eso, pero necesitan saberlo. El amor de Dios reinará por siempre y es mi responsabilidad hacerles ver eso.

“Puede que no tengan una Biblia en casa. Es entonces que entramos en escena nosotros y les contestamos todas sus preguntas. Estamos aquí para infundir esperanza en esos niños”.

Rainey describe el énfasis que el programa “Strikepoint” le da al Capacitación de Jóvenes Adultos como “significativo”.

“Los chicos buscan modelos a seguir en los jóvenes que son mayores que ellos. En nuestro caso esos jóvenes mayores somos Kaytlin [Childs] y yo”, explica Rainey. “Les caemos bien. Les gusta estar con nosotros. Cuando todos nosotros, adolescentes mayores y menores, estamos juntos, bueno, eso es algo hermoso de ver”.

por Robert Mitchell

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