SAconnects en Español

¡A remontar el vuelo!

SoaringAgain_insHace tres años, la vida abatió a Regina Reeves. Es cierto que había logrado liberarse de un matrimonio abusivo; no obstante, Reeves se sentía profundamente deprimida. Se la pasaba todo el día en cama llorando.

Sin embargo, entre lágrimas, notaba las risas de sus cuatro hijos cada vez que entraban a casa. Ellos trataban de subirle el ánimo explicándole lo mucho que se habían divertido en el Centro de Adoración y Servicios del Ejército de Salvación en Lima, Ohio.

“Me sentía miserable”, recuerda Reeves. “No quería hacer nada. Yo pensaba: ‘La vida tiene que ser mejor que esto. ¿Qué se supone que debo hacer?”

Durante uno de sus ataques de llanto tarde por la noche, Reeves decidió orar, y esta vez de manera seria.

“Me entregué por completo a aquello por lo que estaba orando esa noche”, recuerda. “Venía de sentir que me había estrellado contra un muro. Y, de súbito, todas mis preocupaciones se esfumaron. Fue algo inesperado y extraño. Fue la primera vez que volvía a sentir alivio luego de mucho tiempo.

“Me sobrecogió ese sentimiento irresistible de que necesitaba ir a la iglesia”.

 Una vida nueva

Reeves, de 36 años de edad, no creció yendo a la iglesia. Había visitado muchas congregaciones a lo largo de los años, pero nunca se sintió cómoda en ninguna de ellas.

“Siempre me parecía que estaba en un lugar que no era para mí”, explica.

Hace tres años, ese sentimiento desapareció cuando asistió al Ejército de Salvación durante la celebración de la Pascua.

“Al momento mismo de ingresar al recinto, sentí que me hallaba en casa”, cuenta. “Fue increíble. Empecé poco a poco a asistir, hasta que lo hacía más y más.

“Tuve la impresión de que nadie me criticaba. Al contrario, empezaron a hacerme sentir bienvenida. Nunca había sentido eso en otra iglesia”.

Reeves comenzó a aprovechar los programas de discipulado que se ofrecían en el Cuerpo y eso la ayudó a madurar en su fe cristiana. Lo cual es el objetivo de la intensificación del discipulado del programa “Strikepoint”.

Conocida en el Cuerpo como “Gina”, iba al servicio de adoración del domingo por la mañana. Al poco tiempo, ya participaba y disfrutaba de los pequeños grupos de compañerismo, los ministerios femeninos, los grupos de oración y los estudios bíblicos.

En busca de refugio

“Escuchaba con atención los sermones dominicales. Mientras más hablaban acerca de Jesús, más deseaba yo saber de Él”, cuenta Reeves.

“Mientras más asistía a la iglesia, mejor me sentía. Mientras más participaba en las actividades, más alivio sentía. Pienso que todo eso era un llamado a hacer todo lo que estuviese en mí a través de la iglesia”.

A Reeves, quien se convirtió en soldado el mes de marzo recién pasado, muy pronto se le pidió que ayudara en el programa de Rayitos de Sol y en el grupo de danza del Cuerpo. Hace poco enseñó su primera clase de jóvenes soldados.

La preparación que debió hacer para enseñar, forzó a Reeves a ahondar en las Escrituras. Ella dice que  eso ha sido una fuente importante de desarrollo y maduración espiritual.

“Lo que hacía era enseñarles a los jóvenes lo que estaba aprendiendo en ese momento. Estábamos aprendiendo juntos. Saber que estoy enseñando a una persona y ayudándola a acercarse un paso más a Dios es algo que me asombra”, confiesa.

Antaño renuente e incómoda en situaciones sociales, Reeves dice que se ha convertido en soldado debido a sus responsabilidades como líder de la iglesia.

 Compartir la palabra de Dios

“Yo soy una persona tímida. De modo que, el hecho de que yo pudiera presentarme delante de un grupo de gente y leer un versículo bíblico y dar la bendición, es realmente algo que me sobrecoge”, explica. “Ahora me siento cómoda. No siento miedo de hacerlo”.

En la actualidad, cuando lee un versículo poderoso o la letra emocionante de una canción cristiana que la conmueve profundamente, ella a menudo comparte esos momentos en su cuenta de Facebook y en otros sitios de redes sociales.

“Si [el versículo] me tocó a mí, pienso que también tocará a otra persona”, reflexiona Reeves.

Su vida devocional consiste en escuchar música de adoración, podcasts de sermones y leer la Biblia. Isaías 40:31 nunca está lejos de sus pensamientos debido al pasado de abuso que debió enfrentar alguna vez.

“Finalmente me armé del valor para decir: ‘No voy a aceptar esto nunca jamás’. Ese versículo [Isaías 40:31] significa mucho para mí, pues ahora yo soy libre de hacer lo que quiera hacer. Soy libre de ser yo.

“Sabía que debía hacer algo, pero no sabía cómo. No creía que tuviese el valor para alejarme. No sabía qué hacer. Simplemente oré al Señor: ‘Necesito ayuda. Ayúdame”.

Un asunto de familia

Reeves dice que su vida ahora gira en torno al Cuerpo y a sus hijos, y que ahora puede decir que su vida es “maravillosa y plena”.

“No es perfecta, pero no la cambiaría”, comenta. “Creo que he madurado. Veo la vida de otra manera. Ahora puedo manejar con calma cualquier situación que se me presente.

“No importa lo que yo haga, yo sé que Dios está ahí velando por mí. Puede que no sea perfecta y tengo todavía mucho que madurar, pero Él me va a aceptar por la persona que soy”.

Reeves se siente feliz de poder servir y asistir a la iglesia con sus hijos, que a menudo la acompañan.

“Venimos al Ejército de Salvación casi todos los días de la semana”, dice Reeves.

La Mayora Debbie Stacy, oficiala directiva en Lima, dice que ha podido constatar un crecimiento notable en Reeves.

“Es grande la verdad que se expresa en Hebreos 10:25, donde Jesús enseña la importancia de congregarse como cuerpo de Cristo. Se cobra fuerza, se fortalece el carácter y se crece en lo espiritual cuando el pueblo de Dios se congrega”, dice Stacy. “Hemos podido constatar eso en Gina.

“Es una alegría estar con ella y disfrutar de su compañía. Su sonrisa refleja la alegría que Jesús le ha traído a su vida”.

por Robert Mitchell

Previous post

Soaring Again

Next post

Moms find JAM